Por el Paleador
Los adversos resultados electorales en Coahuila eran previsibles, pero nadie auguraba que tuvieran la contundencia del carro completo para el PRI.
Son una advertencia para Morena: Nada es para siempre, menos en política, donde está tomando carta de naturalización la narrativa de los narco gobiernos, corrupción e impunidad, asociados a Morena y a sus aliados.
En esa coyuntura hay dos proyectos y un tercer camino.
Gino Segura y Rafael Marín están frente a frente. Tienen capacidad de maniobrar.
A nivel nacional impera la narrativa del obradorismo. De ahí proviene la fuerza de Rafael Marín.
Por el otro lado, tenemos a Gino Segura, alineado al poder del Verde Ecologista, decisorio en reformas y triunfos electorales, que ya dio una muestra de su poder en la marcha atrás del plan “A” electoral.
El PVEM es necesario para los triunfos de la alianza obradorista y de la presidenta. Un rompimiento implica riesgos.
Quiérase o no, la continuidad es la fortaleza de Gino Segura.
En este contexto, la mayoría de morenistas saben que no debe proseguir el golpeteo, la guerra proselitista entre estos contendientes internos, para no erosionar el proyecto de la 4 T, que, al fin y al cabo es una alianza.
Pero todo puede pasar.
El tercer camino, no lejano, es el cambio de género. Ahí surgen las figuras de Ana Paty Peralta y Estefanía Mercado.
Tercera en discordia.
Debe decirse que Quintana Roo dista mucho de ser Coahuila.
Pero… no se confíen, tal y como aconteció con Beto Borge que daba por sentado el triunfo del PRI, que parece que volvió de ultratumba con los resultados electorales de Coahuila.
Este Paleador llega a estas conclusiones con algunos analistas, con los que sigue charlando en “Don Cafeto”, de Tulum.
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