El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó la necesidad de una intervención militar en Cuba y afirmó que su administración alcanzará un acuerdo con La Habana, matizando el impacto de los recientes informes sobre planificación castrense y máxima presión diplomática.
La estrategia de presión y la vía diplomática en la Casa Blanca
Donald Trump aseguró desde la Casa Blanca que Cuba y su administración concretarán un pacto, al tiempo que insistió en su intención de ayudar a la isla y propiciar el retorno de cubano-estadunidenses, en contraste con los meses recientes de hostilidad económica.
- Declaración oficial: «Yo diría que Cuba y nosotros haremos un acuerdo. No creo que sea necesario el Ejército», sostuvo el mandatario estadounidense ante los medios de comunicación.
- Objetivo gubernamental: La administración estadounidense busca un cambio fundamental en el sistema comunista, al que califica de Estado fallido, destacando la gestión del secretario de Estado, Marco Rubio.
- Discurso internacional: Durante su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, el jefe de la Casa Blanca vaticinó el colapso del sistema político cubano.
El trasfondo de la planificación militar y los preparativos castrenses
Los reportes sobre análisis de escenarios por parte del Pentágono y la Reserva del Ejército conviven con las declaraciones de distensión emitidas por el ejecutivo estadounidense, sin que exista una orden oficial de despliegue.
- Evaluación de la reserva: Documentos internos de la Reserva del Ejército revelan el estudio de posibles refuerzos logísticos, médicos, de ingeniería y policía militar para el Comando Sur durante un horizonte de cuatro meses.
- Antecedentes operativos: En julio, el Pentágono examinó opciones como un asalto aéreo con miles de soldados, mientras que la comunidad de inteligencia evaluó posibles respuestas de La Habana desde mayo.
- Seguridad operacional: El Comando Sur evitó emitir posturas sobre calendarios o posibles intervenciones bajo criterios de reserva militar.
El impacto de las sanciones económicas y el colapso energético
La presión de Washington sobre la isla se tradujo en un deterioro severo de la infraestructura crítica, agravado por restricciones al suministro petrolero y medidas punitivas contra entidades estatales.
- Sanciones sectoriales: En septiembre, Estados Unidos sancionó a once entidades cubanas, incluyendo empresas del sector del níquel y dependencias de las Fuerzas Armadas.
- Colapso de la red eléctrica: La escasez de combustible provocó que la red eléctrica nacional sufriera su sexto colapso total o parcial desde enero, dejando a millones de ciudadanos sin suministro.
- Declive turístico: La presión diplomática y el embargo energético precipitaron un desplome del 62 por ciento en la actividad turística de la isla.
La postura oficial de la Habana y los canales de diálogo
El gobierno cubano rechazó categóricamente la posibilidad de una agresión armada, al tiempo que reconoció la existencia de contactos diplomáticos recientes entre ambas naciones.
- Rechazo a la agresión: El canciller Bruno Rodríguez descartó que Washington encuentre justificación para una acción militar y descartó un escenario similar al de Venezuela.
- Conversaciones bilaterales: Rodríguez confirmó la existencia de contactos diplomáticos recientes, aunque evitó detallar su contenido o confirmar versiones sobre la participación de Raúl Guillermo Rodríguez Castro en las negociaciones.
- Extensión del embargo: El marco de tensión bilateral se mantiene firme tras la decisión de Trump de prorrogar el embargo contra la isla hasta septiembre de 2027.










