A 19 AÑOS DEL IMPACTO: Dean, el huracán que golpeó al sur de Quintana Roo

Alejandro Peza

CHETUMAL.- Este viernes 21 de agosto se cumplen 19 años del impacto del huracán Dean en el sur del estado, este huracán devastó la ciudad de Chetumal, Bacalar y otras comunidades como Mahahual, Xcalak y Limones.

De acuerdo con registros de Protección Civil, el ciclón llegó a México con vientos máximos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de hasta 315 kilómetros por hora, mientras se encontraba a unos 65 kilómetros al este de Chetumal.

Dean llegó a alcanzar la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, la máxima, antes de tocar tierra en el sur de Quintana Roo. Para entonces, miles de familias ya habían sido evacuadas y trasladadas a refugios temporales ante el riesgo de que los fuertes vientos y las inundaciones provocaran una tragedia de mayores dimensiones.

Uno de los puntos que quedó marcado para siempre por el paso de Dean fue Mahahual, entonces una comunidad costera que comenzaba a experimentar un importante crecimiento turístico.

En Xcalak, los habitantes relataban que algunas viviendas prácticamente habían desaparecido.

En Limones, municipio de Felipe Carrillo Puerto, los daños también fueron severos, alrededor del 80 por ciento de las viviendas presentaban afectaciones graves, mientras trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad intentaban restablecer postes y líneas derribadas por el ciclón.

La capital de Quintana Roo permaneció prácticamente paralizada. Las autoridades establecieron medidas de seguridad y vigilancia mientras la población permanecía resguardada en sus viviendas o en los refugios habilitados.

El fenómeno provocó una caída de árboles, postes y anuncios, además de afectaciones en viviendas, calles y servicios públicos.

Las imágenes de aquellos días mostraron una ciudad que comenzó a recuperar paulatinamente la movilidad después de que las condiciones meteorológicas mejoraron.

Después del paso del huracán, el reto fue retirar toneladas de escombros, restablecer la energía eléctrica, recuperar caminos, reconstruir viviendas y devolver la actividad económica a las comunidades afectadas.

En Chetumal, cientos de ciudadanos participaron en las labores de limpieza. La población salió a las calles para retirar ramas, basura y materiales que habían quedado dispersos por la ciudad.

Mientras tanto, en las comunidades rurales y costeras la situación era mucho más complicada. Para numerosas familias, Dean significó perder prácticamente todo su patrimonio.

Uno de los procesos de reconstrucción más significativos ocurrió precisamente en Mahahual. La comunidad no solamente tuvo que reconstruir viviendas y negocios; también comenzó una nueva etapa de desarrollo turístico.

Dean se convirtió en un parteaguas para Mahahual: antes del huracán existía una comunidad costera en pleno crecimiento; después del fenómeno comenzó una etapa de reconstrucción que terminó convirtiendo al destino en uno de los principales puntos turísticos de la Costa Maya.

A 19 años de distancia, para quienes vivieron aquel 21 de agosto de 2007, Dean es el recuerdo de una noche de miedo, de viviendas que perdieron techos, árboles arrancados, calles bloqueadas, comunidades incomunicadas y familias que tuvieron que abandonar temporalmente sus hogares.

También es la memoria de la solidaridad pues vecinos, trabajadores de servicios públicos, cuerpos de emergencia, elementos de las fuerzas armadas, organizaciones sociales y ciudadanos participaron en las labores posteriores al desastre.

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