De Ticul y Tekax: los caciques matusalénicos que quieren regresa al poder en José María Morelos, Quintana Roo

Foto 1.- Luis Carrillo (de sombrero) y su mentor y padrino político, Pedro Pérez Díaz (segundo de derecha a izquierda), en una junta reciente en Carrillo Puerto.

Por Gilberto Avilez Tax

En el 2021, los caciques de José María Morelos fueron echados del poder municipal de forma estrepitosa: la candidata oficialista, Sofía Alcocer, cuyo trienio (2018-2021) fue de pifias sobre pifias ridículas, esposa del viejo cacique nativo de Ticul, Pedro Pérez Díaz, en ese año fue vapuleada en las urnas por el candidato de Morena, Erik Borges Yam, el Rebelde de Kantemó. Desde aquel momento, y hasta el presente, encariñados por largos años con las delicias del poder para ellos y los suyos, estos caciques conservadores de JMM han intentado por todos los medios regresar al poder, vía sus testaferros políticos (léase Luis Carrillo Góngora). Desde ese año de 2021, en nuestros análisis políticos, mencionamos y comentamos el maridaje político, o es más correcto decir, la especie de padrinazgo político que Pedro Pérez Díaz ha tenido con el ineficaz y poco diestro en el discurso político, Luis Carrillo Góngora, originario este último de los Carrillo de Peto. Es su gallo desde 2021, aunque dicen que también tiene otro gallo “malix” proveniente de Sabán, aunque sabemos del terror cerval que el cacique Pérez Díaz tiene con los “sabaneros”.

En las elecciones para el cambio de la gubernatura de 2022, las fiebres políticas de la cabeza de este grupo caciquil conservador, Pedro Pérez Díaz, no se hicieron esperar: varias veces, Pedro Pérez buscó la foto con la candidata a la gubernatura de ese entonces, aunque esta foto lo logró finalmente con la anuencia del partido Verde, el partido que en verdad gobierna a Quintana Roo. En un apunte del 1 de mayo de 2022, escribí que esto se trataba del enésimo intento de regreso de los caciques matusalénicos, y que, si ayer eran soldados del Priato tropical, hoy se vuelven coleópteros zacucheros. Señalé lo siguiente: “Es una cosa desopilante lo que sucede en un municipio de la zona maya de Quintana Roo, José María Morelos, el más abandonado a la suerte de los caciques por tantos años y que apenas se levanta de ese abandono. Miembros del gamberrismo político caciquil -los antiguos señores feudales que durante tanto tiempo se enquistaron en el poder municipal y hoy sueñan con volver por camaleónico cambio de color-, hoy pactan con el jefe de la Torre Emerlard de Cancún e intentan ser una fuerza -pírrica fuerza, pues las gentes de las comunidades los conoce hasta las amígdalas de la corrupción- de «zacucheros» y moscas verdes en un municipio de la zona maya que ha parido parásitos de la política a costa de la lancinante pobreza del pueblo maya. Es vulgar, es infame, es de agua turbia y de cloaca. Es el baile por el hueso de los zacucheros y las moscas verdes”.

En 2024, estos intentos de zacucheros verdes de la zona maya, también serían exiliados del partido verde del niño Verde, pues el que fuera su candidato a la presidencia municipal de José María Morelos ese año, Luis Carrillo Góngora, lo hicieron renunciar los precisos del Verde a nivel estatal. Y hoy, aunque exista un intento burdo de calcar “El Movimiento independiente del Sombrero” con calcomanías en autos de lujo de los caciques conservadores de JMM, donde se lee el “Va que va”, nuestro texto de noviembre de 2024 dice a las claras en qué posición política se encuentra este novel político de más de 60 años, y su padrino, el matusalénico Pedro Pérez Díaz: “Lo cierto es que su posición política –de Luis Carrillo Góngora- ya está muy comprometida hacia el vacío, y camina a pasos agigantados hacia la orfandad política, aunque se sienta que es un patriarca de una gran familia llamada “LC”.1

Recientemente, un intento más por buscar amarres políticos del grupo de Pedro Pérez y de muchos ex presidentes priístas de José María Morelos –entre ellos, varios villanuevistas, que acuden como moscas al cagadero, a rendirle pleitesía a la momia viviente de Mario Villanueva Madrid, cada vez que éste los convoca al santuario de la deturpación política, en la privada de Andara, de Chetumal– ocurrió cuando el precandidato morenista a la gubernatura de Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, llegó a José María Morelos en su comienzo de pre-pre-campaña. Ahí, en una reunión selecta, con puros priístas del periodo permafrost de José María Morelos, intentaron chantajear a Marín Mollinedo, vendiendo, cuales perfectas hetairas que son, su amor y apoyo de los caciques de José María Morelos a Marín Mollinedo, a cambio de que Luis Carrillo Góngora fuera el candidato de Morena a la presidencia de José María Morelos. La respuesta, obvia, fue que no, que el precandidato no impondría, en dado de obtener la candidatura guinda, a candidato alguno, que todo sería mediante encuestas. 2

El más reciente espectáculo de estos trúhanes caciques de la mala política josemariamorelense, fue el meter sus narices y manos en la elección de Amelio Mukul, para dirigir el Comité Local de Sanidad Vegetal en el municipio de José María Morelos. Días después de una elección mal habida –donde no se le dejó presentar su candidatura al cargo a la primera mujer comisaria ejidal de La Presumida, Clara Jazmín Pat-, el buen caniche de Amelio Mukul invitó en Felipe Carrillo Puerto a Pedro Pérez y a Luis Carrillo Góngora, a un convivio con productores y representantes ejidales de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos. Sin duda, aunque no tengan partido alguno en estos momentos, esta facción conservadora de la política en José María Morelos no se detiene, y en sus ganas nauseabundas por regresar al poder, son capaces de vender otra cosa que no sea su alma al diablo, porque su alma hace mucho tiempo que la prostituyeron.

La hija del cacique Oso Romero: poniendo en práctica la escuela de su padre tekaxeño, en JMM

El 18 de mayo de 2020, en plena pandemia de Covid, escribí sobre algunas costumbres clientelares que se dejaron ver en los pueblos de José María Morelos, en aquellos días aciagos. Bauticé mi comentario como “Calzonzin Puro: el reparto de dulces en la zona maya”.3 Comentaba lo siguiente:

“Los caciques de la zona maya están desatados repartiendo los famosos «dulces4» al pueblo pobre: balones de 80 pesos, cobertores de la barata, chocolomo aguado,5 entre otras fenomenales ideas, y esperan que con esto uno les rinda reverencia por su filantropía desinteresada. Pero ya salieron las fotos de una mansión que no le pide nada a las zonas más carísimas de Miami y de la Costa Azul francesa6, y que ejemplifica que el erario público es privado, pero el cuarto poder en estas tierras selváticas solo hablará de los balones, de los cobertores y del chocolomo. ¿En qué tiempo se conjuga esto? Esto es una muestra de que algunos municipios en México, como uno de la Zona Maya de Quintana Roo, se han quedado en los tiempos del Calzonzin inspector y de la película La ley de Herodes”.

Balones y cobertores, y una incipiente red de internet en algunos pueblos de José María Morelos para los estudiantes, es lo que repartía como “dulces”, en ese año aciago del Covid, la hija del sempiterno cacique tekaxeño, Fernando Romero Ayuso, mejor conocido como “el oso Romero”. La historia de esta familia caciquil tekaxeña, me comenta un estudioso de la historia de ese pueblo, data desde tiempos del periodo socialista en Yucatán (1918-1924). El cacicazgo de esta familia, proviene desde tiempos de Felipe Carrillo Puerto, aunque por varios trechos de tiempo estuvieron fuera de las estructuras políticas; pero a partir de 1940, un primer Romero, Pedro Romero Solís, entre 1945 y 1946, había ocupado la presidencia de ese municipio cañero yucateco. Pasaría más de una década para que otro Romero, en este caso Rafael Romero Vázquez (1962-1964), lo ocupara en esos años. Pero, propiamente, el cacicazgo de los Romero en Tekax se inicia en 1979, con la llegada al poder de Fernando Romero Ayuso, el Oso Romero, padre de Rossana Romero Ávila. En otra oportunidad, en plena cambio de gobierno federal –la caída del viejo régimen a manos del panismo foxista-, el Oso Romero volvería al poder en Tekax para el trienio 2001-2004. Antes, su pariente Romero Vázquez (1982-1984) y su hermano Felipe Romero Ayuso (1991-1993), habían cuidado el feudo tekaxeño del Oso Romero, pues este último ocuparía curules como diputado estatal y federal, y varias secretarías en los gobiernos priistas de Yucatán, durante los últimos 20 años del siglo XX. Sus vástagos, Fernando Romero Ávila, el “bacal” (presidente municipal de Tekax entre 2010 y 2012) y Rossana Romero Ávila, “la princesa”, seguirían los pasos de su feudal padre, pero esta última, decidió su camino por las sendas espinosas de la selva quintanarroense, pues casada con el hijo de una de las familias más ricas de Peto (Luis Carrillo Góngora, uno de los herederos de la Cocopesa, y actual marioneta de Pedro Pérez Díaz), afincó su destino en el viejo KM 50, hace casi tres décadas, y desde hace 10 años ha venido ocupando puestos políticos en el municipio de José María Morelos, siempre con las siglas que le dieron poder y fortuna a su señor padre: el PRI.

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De Ticul y Tekax: los caciques matusalénicos que quieren regresa al poder en José María Morelos, Quintana Roo 2

Foto 2.- Rossana Romero, “la princesa” del Oso Romero, ahora en su plan de izquierdista, repartiendo el periódico “Regeneración” con su chaleco guinda de Morena.

La historia política de Rossana Romero, en 10 años de la vida política en José María Morelos, se puede resumir en una sola frase: siempre fue la de un soldado leal al priismo josemariamorelense. Aquí no cuestionamos su talante empresarial, pero sí cuestionamos su cultura política autoritaria y poco democrática del priismo más obtuso de Yucatán (propiciado por el bajo perfil intelectual pueblerino), desconocedora de la tradición de izquierda peninsular, mamando desde la cuna los cochupos y concertaciones cupulares caciquiles que su padre le enseñó con fineza pedagógica. Como su hermano “el Bacal” Romero Ávila –un cooxvirador profesional que grita a cuello herido su ferviente conversión cercana al nuevo canon morenista7-, Rossana Romero buscó desde 2022 estar en las filas del Morenismo en José María Morelos, cosa que a duras penas se le cumple, pero sin visos de poder ser la abanderada de Morena para la presidencia municipal en 2027 para la presidencia de José María Morelos.

En enero de 2018, Rossana Romero acudió a la sede del PRI josemariamorelense, a presentar su solicitud como precandidata a la presidencia municipal, bajo las siglas del partido de su padre y del Partido Verde. Ese año, perdió estrepitosamente frente a Sofía Alcocer (abanderada del Pan-PRD local), esposa del cacique conservador Pedro Pérez Díaz. Como premio de consolación, ocupó una regiduría para el periodo 2018-2021. Venía del trienio anterior del presidente priísta José Baladez Chi (2016-2018), siendo regidora en ese trienio de corruptelas al por mayor. Rossana Romero, en la puja por la candidatura oficialista en 2021, al parecer pactó con el ala conservadora caciquil del clan Pérez Díaz, dejando el camino para la intención de reelección de la inefable Sofía Alcocer, que fue derrotada de forma apabullante por Erik Borges Yam, pero la señora Romero Ávila obtuvo la novena regiduría para su hijo Luis Fernando Carrillo Romero para el periodo 2021-2024, y por supuesto, se mantuvo en el redil del presupuesto vía el vástago.

A partir de 2022, sino es que antes, Rossana Romero comienza un proceso de “destintación” o desleimiento de su marca tricolor de toda la vida, y de inmediato realiza sus coqueteos con las nuevas estructuras políticas de poder en Quintana Roo, ayudándose de sus antiguos secuaces priistas y verdistas para ver qué hueso atraparía, buscando de forma insistente un resquicio para entrar al nuevo partido en el poder estatal, es decir, a Morena. De hecho, en los mentideros y corrillos de la prensa pagada o maiceada del curvato chetumaleño, se dejó correr el bulo de que, en las elecciones de 2022 para la gubernatura del estado, en José María Morelos “el perfume olía a mujer, pues a las estructuras locales morenistas las dirigía una mujer: Rossana Romero”. Lo que, por supuesto, resultó en una total falsedad. Cercana a Maribel Villegas Canché, la señora Romero ha estado moviendo, bajita la mano, sus fichas para engarzarse en Morena JMM, y de 2022 hasta 2026 buscó infiltrarse en las filas del partido oficial a como diera lugar, quitándole el espacio a morenistas fundadores.

El hijo del Oso Romero, Fernando “El Bacal” Romero Ávila, de 2021 a 2026 ha pasado de ser un priísta de los últimos días, a convertirse en un convencido del dogma morenista en Yucatán, y actualmente figura con una dirección menor del gobierno de Huacho Díaz Mena, siendo titular de la dirección de Asuntos Foráneos de la Dirección de Transporte del Estado de Yucatán, y tiene intenciones, por supuesto, de competir para la presidencia municipal de Tekax nuevamente. Su hermana, Rossana Romero, le sigue el camino signado por su padre, el cacique Oso Romero, pues ahora, en plena precampaña rumbo al 2027, ha dejado de ponerse la camisa roja del partido que encumbró a su familia tekaxeña y a ella misma, y se ha comprado en la fayuca de Dziuché el hechizo chaleco guinda de Morena, y se presenta en los pueblos como defensora de la 4T y de la izquierda en el estado (¡falso de toda falsedad!) y se jacta de visitar “las comunidades, escuchando a las y los vecinos de José María Morelos, y compartiendo el periódico Regeneración”.

De ese nivel de deturpación, de cinismo, de caradura, de desmemoria, es lo que representan las familias caciquiles en José María Morelos. ¿Creen que uno no tiene acaso memoria? Al parecer, así lo creen.

1 Sobre esto último, señalo mi texto siguiente: “Desfondados los liderazgos de MC y PVEM en José María Morelos: Luis Carrillo no renunció, lo renunciaron”. Caribe Peninsular, 8 de noviembre de 2024.

2 Véase el texto siguiente: “JMM: El frustrado intento de caciques de imponer a ex Verde a Rafa Marín”. Caribe Peninsular, 7 de mayo de 2026.

3 Obviamente, haciendo referencia a la gran película de sátira política, Calzonzin Inspector (1974) protagonizada y dirigida por Alfonso Arau.

4 En la jerga o germanía política de José María Morelos, se le llama “dulces” a toda la serie de chucherías que los viejos caciques repartían a las clases populares, para obtener su voto.

5 Esto del reparto del “chocolomo aguado”, fue factura del ganadero Luis Carrillo: cuentan que una vaca vieja, la más vieja de su redil era sacrificada, para que luego fuera repartido en caldo

6 Es decir, la mansión de la esposa del cacique Pedro Pérez, Sofía Alcocer, historia vieja y ya archisabida.

7 Apenas en 2021, El Bacal Romero Ávila había buscado por segunda vez la presidencia municipal abanderando al PRI, cosa que no se le cumplió.

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