Cierto, no solo la oposición, sino el estado de Quintana Roo requiere para 2027 la consolidación de un bloque opositor.
Por ahí se ve cierta posibilidad de, al menos, una alianza parcial, con lo dicho por el “jefe” nacional del PAN, Jorge Romero, quien señaló que en cada estado revisarán las opciones.
El detalle es que en Quintana Roo, el PAN sigue dividido y quien dirige el fichaje de candidatos y acordaría formalmente las alianzas es el diputado Ernesto Sánchez.
Pero han arreciado las críticas al interior del PAN en contra del legislador. Entre otras, se le señala que no es de Quintana Roo, sino de Ciudad de México, que forma parte del equipo del alcalde de Cuajimalpa y exvocero del exgobernador Carlos Joaquín, Carlos Orvañanos, y que ha asumido roles que no le corresponden.
Es decir, lo que haga el diputado Sánchez no cuenta con el respaldo de un sector amplio del PAN.
Se trata de un liderazgo impuesto, metido con calzador.
Si en el PAN están hechos bolas, entonces ¿cómo sería posible llegar a acuerdos con el resto de la oposición?
Lo indicado es que, antes que nada, el PAN empiece a limpiar su casa.








