La presidenta de México subrayó la libertad ciudadana para iniciar procesos legales contra la titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, aunque cuestionó la solidez de los argumentos presentados por colectivos de búsqueda que rechazan la postura del organismo ante organismos internacionales de derechos humanos.
Postura presidencial frente al recurso de juicio político
El ejercicio de las libertades democráticas permite que cualquier sector de la sociedad civil o colectivos interesados promuevan recursos legales como el juicio político. Esta fue la respuesta directa ante las intenciones manifestadas por grupos de búsqueda de personas desaparecidas, quienes han expresado su inconformidad con el desempeño de la actual gestión en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). La mandataria recalcó que, en un país libre, estos procedimientos están abiertos para quien decida activarlos.
Fundamentos y la trayectoria de Rosario Piedra Ibarra
La viabilidad de un proceso de esta magnitud requiere, necesariamente, de una base jurídica y fáctica sólida. En este sentido, se puso énfasis en el perfil de la actual ombudsperson, destacando su vínculo personal y familiar con la lucha social:
- Vínculo histórico: Rosario Piedra es hermana de un desaparecido político perteneciente a una época donde la desaparición era una práctica ejecutada directamente desde las estructuras del Estado.
- Contraste de perspectivas: Mientras los colectivos sostienen que este antecedente familiar debería obligar a la funcionaria a evitar la politización del tema, la perspectiva gubernamental resalta este origen como una garantía de compromiso con la causa.
El conflicto con el Comité contra la Desaparición Forzada
El origen de la tensión actual radica en el posicionamiento de la CNDH tras la reunión con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En dicho encuentro, la Comisión Nacional manifestó un rechazo abierto a las conclusiones emitidas por el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU.
Esta discrepancia ideológica y técnica sobre la situación de los derechos humanos en el país ha generado un clima de confrontación con diversas organizaciones. No obstante, se argumenta que las posturas de la CNDH son representativas de un sector de la opinión pública, minimizando la idea de que exista un consenso absoluto sobre la supuesta mala gestión de la funcionaria. La narrativa oficial sugiere que, si bien medios de comunicación y colectivos señalan deficiencias, otros sectores de la población validan la dirección actual del organismo autónomo.









