Por Leslie Gordillo
CANCÚN.- Con un enfoque renovado que prioriza el análisis científico y la transformación industrial, es como Quintana Roo busca mitigar los impactos ambientales y de salud por el arribo de sargazo, mientras avanzan en proyectos estratégicos para convertir esta macroalga de un pasivo ambiental a un activo económico mediante la generación de biogás, puntualizó la gobernadora del estado, Mara Lezama Espinosa.
«Este es un fenómeno natural, hay que recordarlo y las macroalgas en diferentes lugares tienen diferentes composiciones y no es lo mismo el sargazo, que el pasto marino y un sargazo vivo que el sargazo cuando se empieza a descomponer o cuando ya está descompuesto», recordó.
Respecto a los estudios de la UNAM que advierten sobre posibles enfermedades respiratorias y dermatitis en quienes recolectan el alga, dio a conocer que revisará la información para tomar las decisiones pertinentes.
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En ese sentido, seguró que las decisiones de política pública deben fundamentarse en datos científicos para garantizar la seguridad de los trabajadores de la Marina y la Zofemat.
Reiteró que la prioridad es proteger a los seres humanos encargados de esta labor, evaluando las condiciones específicas del litoral quintanarroense para aplicar medidas preventivas adecuadas.
Asimismo anunció un avance significativo en la inversión para plantas de biogás, hasta ahora, el uso más viable y verificado para el aprovechamiento del sargazo acumulado, buscando evitar riesgos de toxicidad a largo plazo que podrían presentarse en otros productos derivados.
«Si me preguntan hoy qué se puede hacer con sargazo que está verificado es biogás, en combinación con los dos. Es lo que tenemos hoy, hay muchos proyectos. Yo siendo apegada a la data creo que es fundamental que lo que se pueda utilizar debe estar certificado», añadió.
Dio a conocer que la próxima semana se instalará el comité especializado para la temporada, integrando esfuerzos de diversos niveles de gobierno y se preparan así no solo para la recolección física, sino para una gestión integral que priorice la salud pública y la sostenibilidad energética a través del conocimiento científico.









