Alertas de 2019 revelan arraigo narcopolítico en la cúpula de Morelos

Alertas militares de 2019 detallaron la infiltración narcopolítica en Morelos, conectando administraciones con cárteles. El tardío Operativo Enjambre expone una colusión profunda y arraigada.
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Informes de inteligencia militar desde 2019 documentaron vínculos entre funcionarios de Morelos y organizaciones criminales, evidenciando una colusión profunda. El Operativo Enjambre, que derivó en detenciones de alcaldes en 2026, llega años después de estas advertencias federales que señalaban la infiltración.

La ejecución de Operativo Enjambre y sus implicaciones

El 20 de mayo, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, anunció la detención de dos alcaldes en funciones y un exalcalde. Estas acciones formaron parte del Operativo Enjambre, diseñado para desmantelar redes de funcionarios coludidos con la delincuencia organizada. Los alcaldes capturados fueron Agustín Toledano de Atlatlahucan e Irving Sánchez, exalcalde de Yecapixtla. Ambos habían sido identificados años atrás por sus conexiones criminales. La estructura de la Presidencia Municipal de Cuautla también fue desarticulada, con su titular, Jesús Corona, actualmente prófugo.

El historial documentado: Inteligencia militar desde 2019

La inteligencia militar federal ya había alertado sobre la narcopolítica en Morelos. Desde 2019, informes detallados de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revelaron que el estado estaba bajo la influencia de autoridades, incluyendo jueces, vinculadas a bandas del crimen organizado. Estos reportes fueron elaborados a principios de 2019, resultado de la colaboración entre la Sedena, la Unidad de Inteligencia Naval de la Secretaría de Marina (Semar) y la 24 Zona Militar, con sede en Cuernavaca. La persistencia de estas redes operativas indica que el «Operativo Enjambre» se materializó con un retraso significativo, dado el conocimiento previo de la situación.

El informe «Panorama delictivo de Morelos» y sus hallazgos

Uno de los documentos clave, denominado «Panorama delictivo de Morelos» y con el folio SEMAR/UIN.-DI.-C-033, expuso una profunda infiltración. Este informe detalló que los remanentes del Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva gozaban de «protecciones de autoridades del exgobernador de la entidad, Graco Ramírez», durante su administración de 2012 a 2018. El mismo documento advertía que en la siguiente gestión, la del exgobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo (2018-2024), el primer círculo de influencia política mantenía vínculos con organizaciones criminales como Los Rojos, Gente Nueva y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Vínculos criminales en la era de Graco Ramírez

La estructura criminal activa durante el mandato de Graco Ramírez no solo protegió, sino que también brindó apoyo directo a figuras como el extinto Héctor Beltrán Leyva, conocido como «el H» o «el Ingeniero». Este último mantenía lazos de compadrazgo con Héctor Omar Maganda Salazar, quien fue exdirector de Seguridad Pública en Zihuatanejo, Guerrero. Maganda Salazar, a su vez, habría facilitado la liberación de Salvador Granados, alias «el Chava Granados», líder de los grupos Los Guerreros y Fuerza Guerrerense, ambos aliados estratégicos del CJNG. Estos detalles forman parte del análisis de fuentes abiertas de la Sedena, según el informe original. En repetidas ocasiones, Maganda Salazar ostentaba ante políticos y capos ser un informante de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y haber proporcionado protección a delincuentes de alto perfil como Sergio Villarreal Barragán, «el Grande», actualmente preso en una cárcel estadounidense y bajo el estatus de testigo protegido.

Conexiones del primer círculo de Cuauhtémoc Blanco

Más allá de la administración de Graco Ramírez, los narcotraficantes con bases operacionales en Morelos implementaron estrategias para colocar a individuos de su confianza en puestos clave, desde regidurías hasta alcaldías. En la administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo, su primer círculo político fue señalado por sus lazos con cárteles como Los Rojos, Gente Nueva y el CJNG, según los reportes militares de 2019. Un ejemplo de estas conexiones se visibilizó en enero de 2022, cuando una fotografía publicada por El Sol de México mostró a Blanco Bravo junto a Homero Figueroa Meza, conocido como «la Tripa», presunto criminal vinculado al Comando Tlahuica.

La infiltración actual: Morelos bajo nuevas administraciones

La práctica de infiltración se extendió a la administración de Margarita González Saravia. Ella accedió al cargo público más alto del estado con el respaldo de organizaciones delictivas como Los Tlahuicas o Comando Tlahuica, lideradas por Homero Figueroa Meza, «la Tripa». Esta información proviene de un exfuncionario morelense que participó en la contienda electoral de 2024 y que solicitó anonimato por temor a represalias. Dicha continuidad en los patrones de apoyo criminal subraya la persistencia de estas estructuras en la política estatal.

La red de protección criminal y sus operadores

El informe también detalla cómo Graco Ramírez habría brindado apoyo incondicional al expresidente municipal de Cuernavaca, Francisco Antonio Villalobos Adán. Villalobos Adán, el primer integrante de Morena en asumir ese cargo, trabajó en conjunto con Maganda Salazar para ofrecer protección a la organización Beltrán Leyva. Esta red criminal fue liderada en distintas etapas por Édgar Valdez Villarreal, «la Barbie»; Moisés Montero Álvarez, «el Koreano»; y Gamaliel Aguirre Tavira, mejor conocido como «el Güero Huetamo». De acuerdo con el mismo documento, el hermano del expresidente municipal de Cuernavaca, Pablo Rubén Villalobos, habría formulado una seria amenaza contra… (El informe original no detalla el objeto de la amenaza).

Maganda Salazar: Entre la protección y la DEA

Héctor Omar Maganda Salazar, exdirector de Seguridad Pública en Zihuatanejo, Guerrero, se posicionó como una figura clave en la protección de organizaciones criminales. Su aparente rol como informante de la DEA, al tiempo que brindaba apoyo a narcotraficantes de alto calibre como Sergio Villarreal Barragán «el Grande», revela una compleja dualidad. Esta situación destaca la sofisticación de las redes de colusión y el desafío que representan para la seguridad nacional.

Villalobos Adán y la estructura Beltrán Leyva

Francisco Antonio Villalobos Adán, junto con Maganda Salazar, fue instrumental en la protección de la organización Beltrán Leyva. La participación de un expresidente municipal de Cuernavaca en estas actividades criminales, según los informes militares, subraya la profundidad de la infiltración del crimen organizado en las esferas de poder en Morelos, afectando incluso a figuras que ostentaban cargos de elección popular.

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