Alejandro Peza
CHETUMAL.- El tráfico ilegal de especies protegidas continúa activo en el sur del estado, afectando principalmente a aves y primates de la región, alertaron autoridades del Zoológico Payo Obispo, donde mensualmente se reciben hasta 10 ejemplares rescatados de situaciones de cautiverio ilegal, maltrato o lesiones.
De acuerdo con la directora del recinto, Bianca Novelo Durán, este flujo constante de animales evidencia que, pese a operativos y campañas de concientización, la comercialización clandestina de fauna silvestre sigue siendo una práctica recurrente en la región.
“Estamos recibiendo de manera mensual un promedio de 10 ejemplares, principalmente aves como guacamayas y loros, así como monos araña, que son especies altamente vulnerables al tráfico ilegal”, señaló.
Los animales ingresan al zoológico tras ser asegurados por autoridades ambientales o rescatados por ciudadanos, y son sometidos a un proceso de valoración médica y conductual para determinar su estado de salud y sus posibilidades de reintegración a su hábitat natural.
Bianca Novelo explicó que entre el 80 y 90 por ciento de los ejemplares atendidos logran ser rehabilitados exitosamente y posteriormente liberados en Áreas Naturales Protegidas, lo que representa un indicador positivo del trabajo de recuperación. Sin embargo, advirtió que un porcentaje de animales presenta lesiones permanentes o daños irreversibles que les impiden sobrevivir en vida silvestre.


“En esos casos, los ejemplares permanecen bajo resguardo definitivo en el zoológico, donde se les garantiza atención especializada y condiciones adecuadas para su bienestar”, puntualizó.
La funcionaria subrayó que la posesión, comercialización y transporte de especies en peligro de extinción constituye un delito federal en México, sancionado con multas y penas de prisión, por lo que hizo un llamado a la ciudadanía a no participar en la compra de fauna silvestre.
Exhortó a la población a denunciar ante las autoridades cualquier caso de animales en cautiverio ilegal o en condiciones de riesgo, ya que la participación ciudadana es clave para frenar esta problemática que pone en peligro la biodiversidad de la región.
Dijo que el tráfico de especies no solo impacta a los animales extraídos de su entorno, sino que también altera los ecosistemas y contribuye a la disminución de poblaciones silvestres, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer la cultura de respeto y protección hacia la fauna.









