Lo de Aguakán es, por lo menos, desconcertante.
Ya van más de dos años y medio desde que el Congreso del Estado le retiró la concesión y la empresa litiga con todo para mantener la continuidad de este “regalito” que les hizo el exgobernador Roberto Borge.
En tanto, todo sigue igual, o más bien, peor
Las tarifas siguen subiendo, y ya la mínima ronda los 300 al mes; el servicio sigue siendo igual o más sucio e intermitente.
Incluso, este fin de semana hubo reportes de olores nauseabundos que salían del drenaje en la ¡¡Zona Hotelera!!, en avenida Kukulkán, en la zona entre Plaza Forum y Party Center.
Hasta los turistas se cubrían la nariz ante el insoportable hedor que salía de las alcantarillas.
Aguakán tiene la concesión del agua potable, drenaje y saneamiento. Pero su principal “preocupación” y ocupación es básicamente cobrarle al usuario, que sigue pagando más.
Lo más increíble es que Morena ya tiene el control de los ayuntamientos donde opera Aguakán y la mayoría en el Congreso del Estado, pero, como en los tiempos del PRI, le tienen mucho respeto a la empresa.










