Aeronaves Boeing V-22 Osprey de EE. UU. sobrevolaron Caracas en un simulacro de evacuación diplomática el 23 de mayo de 2026, generando repudio ciudadano por considerarlo una afrenta a la soberanía, meses después de la captura de Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez.
Despliegue aéreo estadounidense genera tensión en la capital venezolana
Dos aeronaves estadunidenses efectuaron sobre vuelos el sábado 23 de mayo de 2026 sobre la ciudad de Caracas, Venezuela, como parte de un «simulacro de evacuación» organizado por la embajada de Estados Unidos. Esta operación se llevó a cabo casi cinco meses después de un evento militar en el que el expresidente Nicolás Maduro fue capturado. Las maniobras, descritas oficialmente como una respuesta a «eventuales situaciones médicas o contingencia catastrófica», habían sido comunicadas previamente.
El canciller venezolano Yván Gil había anunciado la autorización gubernamental para estos ejercicios el jueves anterior. Sin embargo, un comunicado oficial emitido tras su declaración fue eliminado posteriormente de su cuenta de Telegram, generando incertidumbre. Gil había caracterizado el simulacro como un protocolo «regular» de seguridad y protección diplomática, aunque la supresión posterior del anuncio oficial agregó un matiz de complejidad a la percepción de la transparencia y la coordinación bilateral.
Desde las primeras horas del día del simulacro, en la sede diplomática de Estados Unidos en Caracas, se pudo observar una actividad coordinada. Banderas de ambos países, la estadunidense y la venezolana, ondeaban en el recinto mientras un camión de bomberos se movilizaba activamente. Personal de socorristas, identificado por sus cascos y uniformes especializados, estuvo presente y en constante movimiento, y el ulular de una sirena resonó en los alrededores. Pasadas las 10:00 de la mañana, dos aeronaves Boeing V-22 Osprey aterrizaron en la sede diplomática, tras haber sobrevolado el cielo caraqueño. De estas aeronaves descendieron militares estadunidenses. La propia embajada difundió el momento del aterrizaje de una de las aeronaves a través de su cuenta oficial de Instagram, proporcionando evidencia visual de la operación.
La calle caraqueña reacciona al protocolo diplomático
En contraste con la actividad observada en la embajada, una plaza céntrica de la capital se convirtió en escenario de una congregación ciudadana. Un reducido grupo de venezolanos se manifestó de forma explícita en «repudio al simulacro», percibiéndolo como un atentado directo contra la soberanía nacional del país. La consigna principal se materializó en una bandera venezolana que portaba la frase «No al simulacro Yanki», un claro rechazo a la intervención o presencia percibida de Estados Unidos.
Los manifestantes, un puñado de personas, elevaron sus voces a través de consignas que condenaban lo que denominaban «el imperio», reflejando una postura de rechazo firme a la presencia militar y las acciones diplomáticas de Estados Unidos en su territorio. Esta reacción pública subraya la sensibilidad política y el debate en torno a la autonomía y el control nacional sobre el espacio aéreo y las actividades extranjeras, especialmente en un contexto de antecedentes recientes. La voz de la calle expresó una clara preocupación por la integridad territorial y la autodeterminación frente a operaciones de este tipo.
Implicaciones geopolíticas tras la captura del expresidente
Estas maniobras de evacuación se desarrollaron en un contexto político altamente sensible y cargado de precedentes. Previamente, el 3 de enero, una operación militar de gran audacia tuvo lugar en la capital venezolana. En aquella ocasión, helicópteros y aeronaves militares estadunidenses ingresaron al país, logrando la captura de Nicolás Maduro, quien fungía como expresidente. Este evento marcó un punto de inflexión significativo en la política interna y las relaciones internacionales de Venezuela.
Apenas días después de este incidente trascendental, Delcy Rodríguez, quien hasta entonces ocupaba el cargo de vicepresidenta, asumió la presidencia encargada del país. Su gobierno recibió un reconocimiento explícito por parte de Washington, un gesto diplomático que señalaba un cambio de rumbo en las relaciones bilaterales. Como muestra de esta validación diplomática y un posible realineamiento, se procedió al levantamiento de las sanciones que previamente pesaban sobre ella. Durante la administración de Maduro, Rodríguez había enfrentado acusaciones por su presunta contribución a socavar la democracia en la nación sudamericana. La serie de eventos establece un vínculo directo entre las operaciones militares y diplomáticas recientes, la reconfiguración del panorama político venezolano y la percepción de su soberanía.









