El Partido Acción Nacional, en La Paz, Baja California Sur —que tiene mucho chance de recuperar—, anunció una definición que podría también afectar directamente a Quintana Roo.
Se abrió la puerta para que, en los estados, los partidos, los comités estatales y la militancia local influyan en si van o no van en alianzas.
Es decir, no será una decisión centralista.
En nuestro Caribe, la oposición está muy reducida y el único camino que tendría para hacer un papel decoroso es ir en alianza. Prácticamente es la única opción.
De lo contrario, repetiría una calca de las elecciones de 2024 y Morena aseguraría prácticamente otra vez el carro completo.
Sin embargo, para una alianza más o menos prometedora en Quintana Roo falta la otra mitad, o una de tres partes.
Se podría establecer, desde ahora, que PAN y PRI se podrían aliar en Quintana Roo, sin muchas complicaciones.
Pero, solo para recordar: en 2024 el PRI jugó para Morena con Leslie Hendricks, al no querer integrarse a una coalición con el PAN y PRD, lo cual fue parte de acuerdos nacionales que tuvieron, como en el otro extremo, a Campeche, Alejandro “Alito” Moreno y su sobrino Christian Castro con el PVEM.
Pero en Quintana Roo, sin embargo, ya se podría establecer con toda certeza que, si las cosas se siguen encaminando de esta manera, tendríamos nuestro propio PRIAN Caribe rumbo al 2027.
Pero no sería suficiente.
En esta se requiere sí o sí a Movimiento Ciudadano, que prácticamente es el partido que se encuentra en condiciones más competitivas en tres municipios, mientras que PAN y PRI están lejísimos de cualquier opción.
Sin embargo, el partido naranja tiene un dueño. No es como los rojos y azules.
El propietario de MC, Dante Delgado, desde el altiplano, ya decidió que no habrá alianzas en ningún lado.
Pero, en Quintana Roo, MC no puede ir solo. Incluso estaría en riesgo en Chetumal, en donde hoy son ampliamente favoritos, pero enfrentarían solos a toda la maquinaria Morena-PVEM.
Quedará por ver si, como dirían los chavos, Dante “agarra la onda”.
Por lo pronto, ya hay una mesa en la que está creciendo esta alianza y, como han ocurrido casi todos los grandes movimientos democráticos en Quintana Roo, está empezando en Cancún.










