Guadalajara enfrenta escalada de protestas y crisis por agua contaminada

Guadalajara enfrenta protestas por agua turbia con plomo y bacterias. Estudio revela fallas críticas en más del 93% de las muestras analizadas.
Guadalajara enfrenta escalada de protestas y crisis por agua contaminada

Los vecinos de Guadalajara exigen respuestas ante el agravamiento de la crisis de la calidad del agua, que ha provocado denuncias por mal olor y sedimentos, y enfrentamientos con la policía que dejaron decenas de heridos y casi 40 detenidos.

La crisis del agua en Guadalajara escala con protestas masivas, represión policial, fallas graves en infraestructura hídrica y niveles alarmantes de contaminación bacteriana y metales pesados en más de cinco millones de habitantes.

El estallido social y la respuesta institucional

Una violenta manifestación el fin de semana pasado obligó a la intervención federal tras el uso de cañones de agua y gas lacrimógeno.

Una gran manifestación celebrada el pasado fin de semana situó el tema en el punto de mira nacional después de que la policía utilizara cañones de agua y gas lacrimógeno, resultaron heridas decenas de personas y las autoridades informaron que se había detenido a casi 40 personas. El incidente llevó a la presidenta Claudia Sheinbaum a reprender a la policía por su dura respuesta y comprometerse a revisar dos proyectos de infraestructura hídrica para la zona.

No obstante, se prevén más manifestaciones en los próximos días a medida que crece la frustración y circulan por las redes sociales vídeos de personas que recogen en cubos y jarras el agua turbia, de color marrón o negro, que sale de sus grifos.

  • Población afectada: Más de cinco millones de habitantes en la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco.
  • Estatus industrial: Mayor centro industrial y manufacturero de México.
  • Reacción federal: Reprensión presidencial a la policía local y revisión de dos proyectos de infraestructura hídrica.

Evidencia científica del colapso sanitario

Un estudio ciudadano del IMDEC detectó ausencia de cloro residual y presencia de plomo, mercurio y Escherichia coli en las redes domésticas.

La crisis ha intensificado el escrutinio de la gestión del agua en una zona metropolitana que es, además, el mayor centro industrial y manufacturero de México, situado en Jalisco. Los problemas reflejan preocupaciones más generales en todo México, donde muchas grandes ciudades se enfrentan a dificultades relacionadas con la calidad y la confiabilidad del suministro de agua, en un contexto de infraestructuras obsoletas, contaminación y una presión creciente sobre unos recursos limitados.

Un estudio de seguimiento ciudadano realizado en junio por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) analizó 184 muestras de agua de hogares de 90 barrios y descubrió que más del 93% no contenía cloro residual detectable, lo que significa que gran parte de la red carecía del desinfectante que se utiliza normalmente para proteger el agua de la contaminación bacteriana. El estudio también reveló niveles elevados de plomo, mercurio, nitratos y Escherichia coli, una bacteria indicadora de contaminación fecal, en algunas muestras.

A raíz de estos hallazgos, el IMDEC pidió que se emitiera una alerta de salud pública, que se realizaran análisis independientes por parte de laboratorios acreditados y que se investigaran las fuentes de contaminación. Un portavoz del gobierno de Jalisco no respondió a una solicitud de comentarios.

Deterioro histórico en la cuenca Lerma-Santiago

Decadas de aguas residuales, contaminación industrial y crecimiento urbano transformaron el sistema fluvial en un foco de envenenamiento.

En una concentración celebrada el jueves por la tarde, Aleida Morales, de 54 años, afirmó que, desde hace al menos 15 años, el agua que llega a su casa suele estar turbia y de color marrón. La situación ha contribuido a que los vecinos salgan a la calle, señaló, ya que muchos consideran que el desarrollo económico de Guadalajara —una de las ciudades mexicanas que acogió la Copa del Mundo este año— se ha producido a costa de la protección del medio ambiente.

Guadalajara se encuentra dentro de la cuenca hidrográfica de Lerma-Santiago, uno de los sistemas fluviales más contaminados de México y una región que lleva mucho tiempo sufriendo los efectos de las aguas residuales, la contaminación industrial y el rápido crecimiento urbano. «Debe haber otras formas sustentables ambientalmente de generar empleos. Esta forma nos está envenenando», dijo Morales. Hace 30 años, sus abuelos describían algunos de los ríos y cascadas de la región como un paraíso. «Hoy es un foco de envenenamiento», añadió.

Diagnóstico técnico de la vulnerabilidad estructural

Especialistas atribuyen la crisis a la inversión crónicamente insuficiente y al descontrol en los vertidos industriales y urbanos.

Las autoridades federales han reconocido la existencia de retos medioambientales más amplios que afectan a la región. En julio, Sheinbaum y la secretaría de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, pusieron en marcha un programa de restauración por el equivalente a alrededor de un millón de dólares para la cuenca del Lerma-Santiago y otros dos sistemas fluviales muy contaminados y afirmaron que las autoridades habían identificado cientos de fuentes de contaminación prioritarias.

Allan Tejeda, experto en ingeniería ambiental de la Universidad de Guadalajara, señaló que la crisis refleja años de presiones acumuladas, más que un único episodio de contaminación. Señaló una combinación de aguas residuales sin tratar o mal tratadas, vertidos directos o no documentados, un rápido crecimiento urbano y una inversión crónicamente insuficiente en infraestructuras hidráulicas y sistemas de tratamiento. Las instalaciones de tratamiento existentes se enfrentan a una presión cada vez mayor debido a los contaminantes que entran en el sistema y resultan cada vez más insuficientes para la magnitud del reto al que se enfrenta la región, afirmó. «Nunca ha sido tema en donde realmente se ponga especial cuidado», afirmó Tejeda.

La Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio, una coalición mexicana de derechos, expresó su solidaridad con los manifestantes de Jalisco y exigió una solución real, integral y verificable a la crisis del agua de Guadalajara. «El agua no es una concesión de los gobiernos ni un privilegio reservado para quienes pueden pagar por ella. Es indispensable para la vida, la salud, la alimentación, el trabajo y la permanencia de nuestros pueblos», dijo el grupo.

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