Hasta donde quedamos, Rafael Marín fue designado coordinador de Afiliación del Partido del Trabajo (PT) en la entidad.
De hecho, fue el único de las 5 corcholatas caribeñas que tuvo la bendición del partido de la estrella y del líder nacional de esa formación política, Alberto Anaya.
El PT se está convirtiendo en actor principal en las definiciones de las coordinaciones de Morena, pues no está satisfecho con lo ocurrido en algunos estados.
En su edición mexicana, el periódico español El País reportó: “(El PT) no ha roto aún con el movimiento, pero ha dado un paso que precede a las rupturas: apartarse de la mesa, dejar de acompañar las decisiones y esperar a que el otro termine de repartir las cartas para decidir qué hará con las suyas. La instrucción de Alberto Anaya, el dirigente vitalicio del PT, es bajarse del proceso de selección de coordinadores estatales de Morena en curso y de los anuncios correspondientes”.
En algunos estados, como Nuevo León, la cosa va más allá. Se habla de acuerdo del PT y MC.
Pero, en Quintana Roo, el PT sigue en la ambigüedad.
El dirigente estatal, Gerardo Rodríguez, estuvo cuando Citlalli Hernández anunció la designación de Eugenio Segura.
Pero ya no se le vio en Chetumal, en la rueda de prensa de Segura, que estuvo acompañado de los líderes estatales de Morena y PVEM.
De hecho, el PT de Quintana Roo jugó en dos pistas en el proceso interno. La “institucionalidad” estuvo con Marín, pero otros distinguidos petistas, como los diputados Rubén Carrillo y Diana Gutiérrez y la regidora Susana Dzib, se fueron a la segura.
Pero ahora el PT nacional se ha distanciado de Morena.
Y, de repente, el PT-QR podría pasar de ser un extra más en la política local y ser protagonista.









