Movimiento Ciudadano entró en un proceso de desintoxicación.
El primer paso lo ha dado el regidor Gustavo Pech, quien llegó al ayuntamiento de Othón P. Blanco (Chetumal) por apellidarse Pech y no por otro tipo de méritos, en ese estilo de la vieja política en el que familiares y amigos llegan a cargos y los partidos de oposición se convierten en agencias de colocación.
Se dice que el siguiente paso será el de José Luis Pech Várguez, exdirigente estatal de este partido y actual diputado local. Realmente, el doctor Pech dio desde el Congreso del Estado algunas luces frente a temas como la Ley Chaleco, impuestos y hasta asuntos turísticos, teniendo un desempeño aceptable como congresista. Sin embargo, como dirigente dejó prácticamente al partido a la deriva.
Por obvias razones, tras el entreguismo del PAN al gobierno del estado y los constantes traspasos de priistas a Morena y al Partido Verde, Movimiento Ciudadano se situaba como el partido para crecer en el estado. Sin embargo, diversas encuestas establecen que el partido naranja no supera ni el 12% de la votación, en algunos casos está en tercer lugar e incluso en ocasiones ha sido superado por el Partido Verde.
La desoladora realidad: el partido, con el doctor Pech, no generó interés ciudadano y no atrajo figuras de otros partidos. El saldo más severo ocurre en Benito Juárez (Cancún) y Playa del Carmen, que concentran casi el 65% de la votación y donde el movimiento naranja ha pasado con más penas que glorias y no tiene figuras locales.
Se podría decir que este proceso de saneamiento del partido naranja empezó con la salida de Jorge Portilla, quien finalmente, después de un breve paso por Movimiento Ciudadano y de haber estado en el PT, en el PRI y en el PRIAN, decidió dar un paso al costado e irse a Morena como parte de acuerdos políticos en la entidad.
Lo peor de todo fue que en Chetumal, donde el partido tiene a su principal figura, Lidia Rojas, el doctor Pech mantuvo un absoluto, constante y permanente boicot hacia la regidora.
Pero no todo son tinieblas. El líder moral de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, le dio el liderazgo de Quintana Roo a Joaquín González Castro, quien, si bien no es un hombre de polémicas, tiene un prestigio que ha cuidado durante una larga carrera política, que obvio no va a dilapidar.
Por supuesto que estos ajustes no han sido del agrado del doctor Pech, quien tenía como propuesta ser candidato a diputado del Distrito 02 y eventualmente una plurinominal.
El doctor Pech ha dejado de mandar y dominar en este partido, lo cual es una excelente noticia para el movimiento naranja, que aún tiene, pese a todo, un año y medio para recuperarse.
En tanto, se espera que la familia Pech y los amigos del doctor vayan a engrosar las filas de Morena, siempre y cuando Rafa Marín sea el candidato a la gubernatura de ese instituto político.
Por lo pronto, Movimiento Ciudadano ya puede empezar a navegar sin un piloto que lo lleve al naufragio en 2027.








