Con todo y su proceso interno en la vitrina, Morena parece que ya no puede remontar, pero la oposición sigue sin encontrar pista para despegar, según la encuestadora Rubrum.
La medición establece que Morena y sus aliados pasan de panzazo el 50 por ciento de la intención del voto, lo cual está muy bien para la gubernatura, pero no para las mayorías del Congreso del Estado.
Con 46.1 por ciento para los guindas, 3.7 por ciento para el PVEM y 1.2 por ciento para el PT. En conjunto, el bloque oficialista conserva una ventaja amplia para retener la gubernatura.
Dicho sea de paso, buena parte del voto entre Morena y el PVEM suele ser intercambiable. En Quintana Roo, los sufragios guindas con frecuencia terminan pintándose de verde y viceversa, dependiendo de la elección y del candidato.

Sin embargo, esos números también reflejan que el Bipartito parece haber llegado a un techo electoral. Si bien mantiene una cómoda ventaja para ganar la gubernatura, ya no alcanza los niveles que le permitieron construir las amplias mayorías en el Congreso del Estado, de las que ha gozado desde 2019.
Del otro lado, la oposición apenas suma 30.7 por ciento: PAN con 12.7 por ciento; PRI con 11.8 por ciento, y Movimiento Ciudadano con 6.2 por ciento.
Lo llamativo es que esos números parecen responder más al arrastre de las dirigencias nacionales que al trabajo de los liderazgos locales. Da la impresión de que pesan más Jorge Romero y Alejandro Moreno que los esfuerzos de quienes encabezan la oposición en Quintana Roo, incluido el activismo legislativo de José Luis Pech.
Morena y el PVEM muestran señales de desgaste, pero la oposición sigue sin convertir esta erosión en una alternativa competitiva.
¿Quién capitalizará el desgaste de Morena si la oposición sigue sin despegar?










