Por Sergio Caballero
Este lunes arranca formalmente el proceso de Morena rumbo a las elecciones de 2027, con el registro en 17 estados de quienes aspiran a encabezar la llamada Coordinación de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, que en términos prácticos equivale a la antesala de las candidaturas a gobernador.
El proceso comienza después de que la semana pasada se emitiera una convocatoria saturada de lagunas e inconsistencias que refuerzan la percepción de que el documento es un mero formalismo y que las decisiones reales se tomarán en una mesa en Palacio Nacional.
En Quintana Roo el escenario parece dividido en dos grandes bloques. Por un lado, el integrado por Rafael Marín y Marybel Villegas, que busca agrupar al morenismo fundamentalista.
Por el otro, se encuentra el bloque que representa la continuidad del cogobierno Morena-PVEM, encabezado por Ana Patricia Peralta y Eugenio Segura. Esta sociedad quedó ratificada públicamente durante el festejo de cumpleaños de la alcaldesa de Cancún.
Aunque en Morena las definiciones políticas suelen pesar más que las formalidades legales, también entran en juego criterios como la paridad de género. En consecuencia, la competencia real parece dividirse entre Rafael Marín y Eugenio Segura en la rama masculina, y entre Ana Patricia Peralta y Marybel Villegas en la femenina.
Los registros se realizarán entre el 22 y el 27 de junio, correspondiendo a Quintana Roo el último día. Hasta hace unos días, esos cuatro nombres parecían ser las «corcholatas» caribeñas finalistas, además con intensas pre-precampañas, unas más que otras.
Sin embargo, durante el fin de semana apareció una variable inesperada. En una de las asambleas territoriales realizadas en la Zona Continental de Isla Mujeres, simpatizantes identificados con el Partido del Trabajo despidieron a la alcaldesa Atenea Gómez Ricalde con gritos de «¡Gobernadora, gobernadora!», una señal de que no todos los movimientos internos están plenamente definidos.
La lista final dependerá de quién reciba el visto bueno de la Comisión Nacional de Elecciones.
Convocatoria
Precisamente un «detalle» de la convocatoria es que Morena se reservó hasta el 31 de diciembre para publicar la relación de solicitudes aprobadas. Una ventana de más de seis meses que resulta difícil de explicar y que incluso ha generado dudas entre algunos aspirantes, incluida Ana Patricia Peralta, por las implicaciones administrativas y políticas de una eventual separación del cargo.
Por eso, más allá del calendario y de las formalidades, todo apunta a que el desenlace seguirá dependiendo de los mismos factores de siempre: acuerdos, negociaciones y equilibrios entre los grupos que integran la coalición gobernante.
Las formalidades están a la vista, pero la decisión, pero como suele ocurrir en Morena, la mano es más rápida que el ojo.
El truco está en acuerdos, amarres y cálculos políticos donde el Partido Verde no sólo es un espectador.
Colaboración esta mañana para «Buenos Días» con Arturo Medina










