Por el Paleador
Todo mundo sabe que ser coordinador estatal de la 4 T de Morena en Quintana Roo equivale a ser candidato, y que, en los tiempos legales, será gobernador(a) del Estado.
Ello es así, por la falta de oposición, dígase conformismo, de los dirigentes de los partidos adversos a la alianza oficialista.
En Quintana Roo se ha instalado la narrativa opositora de «dejar hacer, dejar pasar», sin restricción alguna. Los dirigentes de los partidos de oposición están, de antemano, derrotados.
No impugnan ni se manifiestan en contra de las abiertas y ostentosas campañas en redes sociales o por los eventos que continuamente efectúan los aspirantes con grupos de acarreados. Hay un silencio cómplice.
Salvo algunas excepciones, honrosas por cierto, mantienen la actitud de “nadar de muertito”, y están cómodamente instalados en los aposentos del cinismo, e inclusive hay algunas figuras de la “oposición” como Filiberto Martínez que han apoyado y apoyan, bajo la mesa, a figuras (desgastadas como él) como Diego Castañón.
En este escenario político, Gino Segura, Rafael Marín, Ana Paty Peralta son los finalistas del morenismo. Sólo hay un ganador de la coordinación, que será el candidato a la gubernatura y próximo titular del Ejecutivo.
Duelo de vencidas entre el verde y morenistas quintanarroenses inconformes y agrupados bajo la figura de Rafael Marín. Han sido desplazados, tienen toda la razón.
El Verde Ecologista tiene dos hechos a su favor y una válvula de escape: Son relevantes para la continuidad de la alianza oficialista a nivel nacional, que ya la pactaron en 17 estados. Y el “grupo tabasco” parece desdibujarse por escándalos nacionales.
Ambos tienen fortalezas y debilidades.
La válvula de escape:
Cambio de género para Quintana Roo, haciendo surgir la imagen de Ana Paty Peralta.
Juego de estrategias, como lo es la política de altos vuelos, donde tiene un papel decisivo la presidenta de la República.
Y por supuesto la gobernadora del Estado.
Así, la convocatoria está en la mesa, y, el juego, el verdadero juego político, está por comenzar.
¿Y los dirigentes de la oposición? Bien, gracias. Tranquilos. O como José Luis Pech que está en el negocio de su hijo, el “Café del Puerto”, hojeando las redes sociales en su celular.
Este Paleador lo ve tranquilo. Está platicando con un personaje encumbrado de Movimiento Ciudadano, quien le comenta que el café está muy cargado.
Aciertan en seguir conversando lo aquí anotado, y están de acuerdo que el llamado “Dr. Pech”, ha sido un pésimo presidente de Movimiento Ciudadano, ya que no ha sabido articular todo el descontento ciudadana para nutrir de nuevas huestes a ese instituto político.
No concilió intereses ni limó sus “diferencias” con Lidia Rojas Fabro, que ya se siente presidenta municipal de Othón P. Blanco, y que no logra comprender que los votos que obtuvo en la pasada elección fueron originados por el descontento ciudadano en contra de la corrupta administración municipal morenista y no por su trayectoria o cualquier otro logro.
Este Paleador sigue platicando y anotando, y, al final acierta en decirle que, ciertamente, el café está muy, pero muy cargado.
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