La ministra Yasmín Esquivel Mossa desestimó las acusaciones de cabildeo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto al caso Juegos del Bajío, un litigio fiscal valorado en más de 4 mil 306 millones de pesos, subrayando la independencia judicial.
La ministra niega imputaciones de intervención en un crédito fiscal millonario
La ministra Yasmín Esquivel Mossa ha rechazado categóricamente las imputaciones de estar ejerciendo influencia indebida al interior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Estos señalamientos, hechos públicos durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la sitúan buscando el desecho de la atracción de la revisión de un crédito fiscal. Este proceso, propuesto por la ministra Lenia Batres Guadarrama, involucra una suma considerable: 4 mil 306 millones 799 mil 683.86 pesos, adeudados por la empresa Juegos del Bajío.
Origen de las acusaciones y la postura presidencial
Las acusaciones contra la ministra Esquivel surgieron el día anterior a su pronunciamiento, en el contexto de un evento presidencial. La señalización apuntaba a una supuesta búsqueda activa para que el Alto Tribunal rechazara la atracción del caso. Al ser consultada sobre este delicado asunto, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó la necesidad de que la Corte dirima la cuestión con estricto apego a la legalidad. «Que no haya amiguismos, que no haya influencias, que no haya intereses, sino que se resuelva de acuerdo con la ley y a las pruebas que se presenten en el juicio», declaró la mandataria federal, instando a la imparcialidad.
La defensa de la independencia ministerial
Consultada por apro sobre estas serias imputaciones, la ministra Esquivel Mossa desmintió de manera enfática cualquier participación en cabildeo. Su respuesta fue clara y concisa:
- «Es totalmente falso.»
- «Los ministros son independientes y es una falta de respeto a las ministras y ministros pensar que alguien influye en sus decisiones.»
- «Las ministras y ministros son juzgadores comprometidos con las leyes y de excelencia.»
Esta declaración reafirma la autonomía que, según la ministra, define la actuación de los integrantes del máximo órgano judicial del país, defendiendo la integridad institucional de la SCJN ante cualquier tentativa de presión externa.
Contexto político: entre ausencias y apoyos a la reforma judicial
La negativa de la ministra Esquivel a los señalamientos de cabildeo se inscribe en un periodo de intensa actividad política y judicial. Su posición se talla entre su ausencia en un evento clave de apoyo a la presidenta y su explícito respaldo a propuestas de reforma significativas.
La ausencia en el evento de respaldo presidencial
Yasmín Esquivel fue una de las tres integrantes de la Corte que no asistieron al evento del pasado 31 de mayo, organizado en apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta ausencia, aunque no explicada en el texto fuente, se destaca en el ambiente político como un hecho notable.
Respaldo a la postergación de la elección judicial
No obstante su ausencia en dicho evento, la ministra Esquivel se erigió como la primera integrante de la Corte en manifestar su apoyo a la propuesta de aplazar la siguiente elección judicial hasta el año 2028. Esta iniciativa, una de las piedras angulares de la reforma judicial impulsada por la presidenta, fue formalmente incluida en el paquete de modificaciones y publicada este mismo miércoles en el Diario Oficial de la Federación (DOF), marcando un hito en la reconfiguración del sistema judicial.
Críticas a la división de poderes tras asistencias ministeriales
En contraste con la postura de la ministra Esquivel, otros ministros, entre ellos Lenia Batres y el presidente Hugo Aguilar, sí acudieron al evento de apoyo a la presidenta. Su presencia fue objeto de duras críticas por parte de Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados. López Rabadán afirmó que tales asistencias minan la división de poderes, argumentando que «México necesita una Corte independiente». Esta observación resalta la polarización en torno a la relación entre el poder ejecutivo y el judicial, enfatizando la importancia de mantener una clara separación de las esferas de influencia.









