El gobierno de México confirmó la salida de dos agentes de la CIA del país, involucrados en un operativo no autorizado para desmantelar un narcolaboratorio en Chihuahua. La decisión responde a una nota diplomática y reafirma la soberanía nacional ante labores de inteligencia extranjeras sin registro oficial.
Impacto diplomático por operación sin autorización
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este 27 de mayo de 2026 la salida de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de territorio mexicano. Estos individuos participaron en una operación para desmantelar un narcolaboratorio en el estado de Chihuahua. La confirmación sigue a una solicitud formal del gobierno mexicano, entregada a través de una nota diplomática a la embajada estadounidense.
El 28 de abril, Proceso había cuestionado a la mandataria federal sobre posibles sanciones a elementos de agencias estadounidenses, en el contexto de acusaciones de su administración hacia la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. En aquel momento, Sheinbaum generó confusión al responder, haciendo referencia a dos agentes que fallecieron.
Ante la insistencia sobre la expulsión de los agentes, la presidenta declaró en esa ocasión: «No, en el momento no, lo que estamos diciéndole a Estados Unidos es que a México se le respeta, en pocas palabras, en este caso había ciudadanos estadunidenses en un operativo que le corresponde solamente a las autoridades mexicanas. Se les hace saber que eso está fuera de la ley y ellos contestan nos vamos a ceñir a los acuerdos que tenemos y al marco de la ley y la Constitución en México». Esta postura subraya la firmeza de México frente a intervenciones no autorizadas.
Revelaciones sobre la misión encubierta en Chihuahua
Sheinbaum, en su declaración del 27 de mayo, detalló que la operación involucró a un total de cuatro agentes de la CIA. Dos de ellos, lamentablemente, perdieron la vida en el país. Los otros dos, al no contar con la acreditación requerida para realizar labores de inteligencia, fueron solicitados a abandonar el territorio nacional, a lo cual accedieron.
La entrada de estos agentes a México se realizó con pasaportes legales, ya sea diplomáticos o de turista. Sin embargo, no cumplieron con el procedimiento protocolario para el registro de actividades de inteligencia. Dicho protocolo establece que cualquier personal extranjero que desee realizar labores de inteligencia debe obtener una aprobación específica a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Gabinete de Seguridad.
Se les hizo saber a los agentes que, de continuar con labores de inteligencia, debían registrarse o, en su defecto, dejar el país. Tras un diálogo entre la embajada de Estados Unidos y la SRE, se tomó la decisión de que los agentes optaran por retirarse de México. Este incidente resalta la importancia del cumplimiento de los marcos legales y diplomáticos internacionales.









