Las cosas parecen ser mucho más complicadas de lo que aparentan en el ayuntamiento verdi-guinda de Playa del Carmen, en donde, como suele suceder, todos y todas sabían que los números no cuadraban y desde hace mucho.
Por lo pronto, se tomaron medidas de emergencia, empezando con tirar por la borda al tesorero, Javier Regalado Hendricks.
Pero quizá lo más delicado para la Comuna kiwi playense es que recibieron de la anterior administración finanzas relativamente sanas y una estructura financiera mucho más estable y a largo plazo.
La entonces tesorera, Kira Iris, había impulsado una reestructura y renegociación de la deuda pública municipal que permitió reducir el costo financiero del Ayuntamiento, generando ahorros millonarios anuales tanto en intereses como en servicio de deuda.
De entrada, se impulsó una renegociación de la deuda pública con mejores condiciones financieras, logrando disminuir el costo financiero y generar ahorros para el municipio. En declaraciones públicas se reportó un ahorro superior a 43 millones de pesos derivado de esta operación, manteniendo condiciones de estabilidad presupuestaria.
A la vez, esta reestructuración permitió una planeación financiera de largo plazo. La renegociación de la deuda incluyó certidumbre presupuestal en el mediano plazo, evitando incrementos descontrolados del servicio de deuda y permitiendo destinar más recursos a servicios e inversión pública.
Obvio, eso redundó en estabilidad financiera y fortalecimiento de las finanzas públicas.
De hecho, se había anticipado que la administración cerraría con finanzas sanas y reservas superiores a 500 millones de pesos, derivadas de estrategias de recaudación y disciplina financiera.
En cuanto a la percepción financiera, la estrategia buscó fortalecer indicadores que impactan la percepción de riesgo y la evaluación externa del municipio, mejorando condiciones de financiamiento y sostenibilidad financiera.
El colofón fue la modernización administrativa y el gobierno digital.
“Redondita” y al pie le quedó al Ayuntamiento kiwi, pero…
Y la pregunta obligada es:
¿Cuándo empezó a meter autogoles el chetumaleño Regalado Hendricks?









