Redacción
TULUM.- La crisis en la plaza artesanal ubicada en las inmediaciones de la zona arqueológica de Tulum ya no es un hecho aislado, sino parte de un problema más amplio que viene arrastrando el destino turístico desde hace meses.
Actualmente, este espacio comercial enfrenta una caída sostenida en su actividad: locales cerrados, menor flujo de visitantes y ventas por debajo de lo esperado, incluso en fines de semana largos que tradicionalmente representaban una oportunidad para el comercio.
De acuerdo con el administrador del Centro Artesanal Tulum, Pedro Méndez, el deterioro se acentuó tras el periodo vacacional de Semana Santa. Aunque hubo afluencia hacia la zona arqueológica, esto no se tradujo en consumo dentro de la plaza.
Una de las principales razones, explica, es que muchos turistas destinan gran parte de su presupuesto al pago de accesos —que se han encarecido en los últimos años— lo que limita su gasto en artesanías, alimentos o souvenirs.
De los 71 locales que conforman la plaza artesanal, entre seis y siete han cerrado en los últimos meses por falta de ventas, además de otros espacios que permanecen inactivos desde años anteriores por la misma problemática.
La dinámica del turismo también ha cambiado: muchos visitantes llegan a través de tour operadoras con itinerarios ajustados, lo que reduce el tiempo disponible para recorrer espacios comerciales fuera de los puntos principales.
La situación ocurre en medio de un desgaste en la imagen de Tulum como destino turístico. Desde hace meses, visitantes y operadores han señalado problemas como el encarecimiento de servicios, tarifas elevadas en transporte, alimentos y accesos, así como una percepción de menor relación calidad-precio.
En este contexto, uno de los proyectos más señalados ha sido el Parque del Jaguar, impulsado como parte de la reconfiguración de la zona arqueológica. Diversos actores del sector turístico han atribuido a este proyecto parte del descontento, argumentando que incrementó costos de acceso, modificó dinámicas de visita y redujo la circulación libre hacia áreas comerciales.
Desde entonces, coinciden comerciantes, la situación no ha hecho más que agravarse.
Accesos a playas: las promesas y realidad
A esto se suma otro factor de inconformidad: los accesos públicos a las playas que fueron anunciados como una solución para garantizar el libre tránsito.
En la práctica, varios de estos accesos no operan de forma funcional o presentan limitaciones, ya sea por infraestructura incompleta, señalización deficiente o restricciones indirectas, lo que también impacta la experiencia del visitante y reduce su movilidad dentro del destino.
A esto se suma una tendencia global de menor gasto por turista, pero que en Tulum se ve agravada por los altos costos locales.
Hoy, la combinación de menor afluencia, baja derrama económica y cambios en la operación turística mantiene en incertidumbre a los comerciantes.
Advierten que, de no revertirse esta tendencia, el cierre de más locales podría ser inminente, profundizando la crisis en uno de los espacios que durante años formó parte esencial de la experiencia turística en Tulum.









