Por el Paleador
El paso del tiempo es implacable. El reloj del poder es terrible: arrasa con todo lo que le había dado brillo.
En la antesala del fin del gobierno quintanarroense y a la mitad del federal, es claro que la balanza se inclina por este último.
La continuidad del gobierno federal, así como los golpes de timón que ha dado Claudia Sheinbaum la han fortalecido. Esto explica los márgenes históricos de su popularidad, nada más hay que observar el éxito de su reciente gira por España.
La llegada de Citlali Hernández y la reorganización de Morena con piezas allegadas a la presidenta de la República, robustecen la figura presidencial.
Claudia Sheinbaum tiene un estilo propio de gobernar. Pretende fortalecer el movimiento de la 4T, alejándose de la corrupción que representa el “Niño Verde”, son claros los mensajes.
Va la alianza pero sin los privilegios y cesiones de poder desproporcionados, como lo es otorgarles candidaturas a las gubernaturas dentro de la alianza.
Ahí empieza el dilema de Gino Segura.
Sus estrategas quisieron proyectarle una imagen morenista que, de plano, no tiene ni tendrá. De ahí, que su estrategia de marketing tiene ese sesgo, además se han equivocado en muchos otros aspectos, como reunir a la mayoría de los alcaldes en un supuesto apoyo, cuando deberían mantenerse al margen.
El puño rojo que enmarca miles de bardas ha sido catalogado como un insulto a la izquierda y a la inteligencia. Debería ser un puño color verde.
Proliferan mensajes y publicaciones en portales informativos “patitos”, con un insultante gasto en marketing electoral, fallido, por su homogeneidad y falsa identificación con las causas del pueblo.
Del otro lado, Rafael Marín viene realizando actos en forma orgánica con líderes sociales, que suman esperanza. No hay gasto, hay esperanza.
Es claro que miles de morenistas quieren regresar a sus orígenes. Están hartos de cargarles las maletas a los altos funcionarios emanados del verde, y amigos, compadres y recomendados del “Niño Verde”, que es un lastre para Quintana Roo.
Significa corrupción y más corrupción.
Hace meses le sugerimos a Gino Segura que cambiara de estrategas, y que hiciera a un lado el burdo apoyo de Adrián Diaz Villanueva, Oficial Mayor, que no suma, pero resta, y mucho.
Este Paleador llega a estas consideraciones con algunos morenistas, que esperan que Rafael Marín sea el “elegido”, para retomar el sentido original del movimiento, como lo es primero los pobres.
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