El 21 de febrero de 2026, a los 75 años, el legendario trombonista, compositor y productor Willie Colón, apodado «El Malo del Bronx», falleció en un hospital de Nueva York debido a complicaciones respiratorias severas. Su salud se había deteriorado significativamente tras un grave accidente automovilístico en 2021, que le dejó secuelas permanentes en la columna y el cráneo. Su ingreso hospitalario el 18 de febrero de 2026 precedió a su partida, confirmada por un sentido comunicado de su esposa Julia y sus hijos, quienes agradecieron las oraciones de fans y colegas. Se anticipan homenajes multitudinarios en Nueva York, especialmente en El Bronx, y en Puerto Rico, donde figuras del género han solicitado tributos póstumos, marcando el fin de una era dorada para la música latina.
La trayectoria musical que transformó la salsa
La carrera de Willie Colón, que abarcó más de 60 años, transformó la salsa de un género callejero en un fenómeno cultural global, con más de 30 millones de discos vendidos.
El sonido del barrio y la salsa dura (1967-1975)
A los 17 años, Colón debutó con el álbum *El Malo* (1967), iniciando su icónica alianza con Héctor Lavoe. Introdujo el trombón como instrumento líder, creando un sonido rudo y urbano apodado «salsa dura». Adoptó una estética de «gánster» en sus portadas, reflejando la realidad del Bronx. De esta etapa surgieron éxitos como «Che Che Colé», «La Murga», «Aguanilé» y el clásico navideño *Asalto Navideño* (1970), que fusionó el jazz, el rock y la música folclórica puertorriqueña.
La salsa de conciencia con Rubén Blades (1977-1982)
Tras separarse profesionalmente de Lavoe, Colón se unió al panameño Rubén Blades, elevando el género a un nivel lírico y social sin precedentes. En 1978, lanzaron *Siembra*, considerado el álbum de salsa más vendido de la historia, certificado con múltiples discos de oro y platino, que incluye himnos como «Pedro Navaja» y «Plástico». Esta colaboración innovó al fusionar ritmos caribeños con crítica política y orquestaciones sofisticadas.
Consolidación como solista y productor
Desde los años 80, Colón tomó el micrófono y produjo éxitos mundiales bajo su propia voz, como «Idilio», «Gitana», «El Gran Varón» y «Sin Poderte Hablar». También produjo álbumes clave para leyendas como Celia Cruz (*Only They Could Have Made This Album*) y Soledad Bravo. Su impacto como compositor y arreglista fue reconocido con su inclusión en el Latin Songwriters Hall of Fame y el Latin Grammy a la Excelencia Musical en 2004, además de 11 nominaciones al Grammy anglo.
El Gran Varón: Rompiendo tabúes
Lanzada en 1989 junto a su orquesta Legal Alien, «El Gran Varón» marcó un antes y un después en la música latina. Fue de las primeras canciones populares en abordar abiertamente la homosexualidad, el transgenerismo y el VIH/Sida, contando la historia de Simón y su difícil relación con su padre. La frase «No se puede corregir a la naturaleza, árbol que nace doblado jamás su tronco endereza» se convirtió en un grito de realidad sobre la aceptación y la identidad. A pesar de la censura en algunas radios, se convirtió en un éxito número 1 en más de 10 países y es hoy un himno de la comunidad LGBTQ+.
Activismo y liderazgo político: De la defensa latina al conservadurismo
La aportación de Willie Colón a la comunidad latina en Estados Unidos fue profunda y multifacética, extendiéndose desde la música hasta el activismo político y social.
Inicios: El activismo demócrata (1990-2010)
Desde joven, Colón utilizó su plataforma para abogar por los derechos de los hispanos en Nueva York y todo el país. Se postuló para el Congreso de EE. UU. en 1994 y para Defensor Público de Nueva York en 2001, buscando mejorar la educación, la salud y el acceso a seguros para la comunidad latina. Fue presidente de la Asociación de Artes Hispanas, miembro de la Comisión Latina sobre el Sida y directivo del Instituto del Caucus Hispano del Congreso (CHCI). También formó parte de la Fundación de Inmigrantes de las Naciones Unidas, defendiendo causas de justicia social y ambiental para la diáspora. En 1999, junto a figuras como Bono y Quincy Jones, pidió al Papa Juan Pablo II y al presidente Bill Clinton la condonación de la deuda del Tercer Mundo para países latinoamericanos. Colaboró con CARE International en proyectos de microbancos y luchó contra las prácticas militares de la Marina de EE. UU. en Vieques, Puerto Rico.
Empoderamiento cultural y servicio público
Colón trabajó incansablemente para que los jóvenes latinos sintieran orgullo por su herencia, combatiendo el estigma a través de discursos en escuelas y participación en eventos como el Desfile del Día de Puerto Rico. Su música definió el «sonido de Nueva York», fusionando ritmos caribeños con la realidad urbana estadounidense, sirviendo como un puente de identidad para millones de latinos nacidos en EE. UU. En sus últimos años, reforzó su compromiso con la seguridad comunitaria al graduarse de la academia de policía y servir como alguacil adjunto en el Departamento de Seguridad Pública del Condado de Westchester, Nueva York, desde 2014 hasta su renuncia en 2020.
Giro a la derecha y apoyo a Donald Trump
En la última década, su discurso dio un giro radical hacia el conservadurismo, alejándose del Partido Demócrata. Manifestó públicamente su voto por Donald Trump en 2017, 2020 y 2024, argumentando que las opciones demócratas eran «pésimas». Se convirtió en un crítico feroz de los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, atacando a figuras como Hugo Chávez y Gustavo Petro. Su postura conservadora fue motivo de roces públicos con Rubén Blades. Antes de su fallecimiento, cuestionó lo que llamaba «adoctrinamiento» de las nuevas generaciones y se opuso a que menores tomaran decisiones sobre identidad de género, reforzando su visión de «mano dura» contra la inseguridad y el crimen.
El legado inmortal de un arquitecto cultural
Willie Colón no solo hizo música; le dio voz a la experiencia del inmigrante en Nueva York, exportando el orgullo del «barrio» al mundo entero y transformando el estigma de la marginalidad en un símbolo de resistencia cultural. Fue el «arquitecto» detrás de las carreras de Héctor Lavoe y Rubén Blades, disciplinando el talento de Lavoe y creando el marco musical para que las letras intelectuales de Blades se convirtieran en el fenómeno *Siembra*. Su innovación sonora, al convertir el trombón en protagonista, creó un puente entre lo tradicional y lo vanguardista. Su legado incluye haber roto la barrera entre el artista y el ciudadano, demostrando que un salsero podía ser un líder político y una figura de autoridad moral en su comunidad. Su música queda como un archivo histórico de la vida latina del siglo XX y XXI.










