
Wall Street tiembla y México siente el temblor
La peor jornada bursátil desde 2020 pone en jaque a la economía global. Y en México, los ecos del desplome ya golpean exportaciones, empleos y confianza.
Aranceles de Trump desatan pánico financiero global
¿Qué pasó en Wall Street?
El jueves 3 de abril, los principales índices bursátiles de Estados Unidos sufrieron una caída histórica. El Nasdaq se desplomó un 5,97 %, el S&P 500 un 4,84 % y el Dow Jones un 3,98 %. El desplome fue provocado por el anuncio del presidente Donald Trump de imponer aranceles “recíprocos” a las importaciones, lo que disparó el temor a una guerra comercial prolongada y a una nueva recesión global.
El llamado “índice del miedo” (VIX) subió hasta un 39 %, niveles no vistos desde octubre de 2022.
El epicentro de las pérdidas estuvo en las tecnológicas, pero el impacto se extendió a sectores dependientes del comercio internacional, desde el energético hasta el automotriz y el retail.
México: entre el efecto mariposa y el riesgo estructural
Una frontera en tensión
La economía mexicana, estrechamente vinculada a la estadounidense, ya comienza a sentir los efectos. Las nuevas tarifas arancelarias afectan especialmente a industrias manufactureras del norte del país, como la automotriz y la electrónica, que dependen de cadenas globales de valor con fuerte presencia en Asia.
Stellantis, uno de los fabricantes más importantes con operaciones en México, anunció despidos y la paralización de plantas en el país, anticipando una cascada de ajustes similares.
Exportaciones y tipo de cambio, bajo presión
El nerviosismo financiero también se reflejó en la caída del peso mexicano y en la incertidumbre para los exportadores. Aunque aún no hay represalias arancelarias directas hacia México, el “efecto indirecto” es inminente: reducción de demanda en EE. UU., menor inversión y posible reconfiguración de tratados comerciales.
Además, el petróleo –fuente clave de ingresos para el Estado mexicano– cayó un 6,64 % tras la decisión de la OPEP+ de aumentar la producción, lo que agrava aún más el panorama.
¿Trump contra el libre comercio?
Una estrategia electoral peligrosa
El anuncio de Trump llega en un momento clave del año electoral en EE. UU. y parece buscar apoyo entre sectores industriales afectados por la competencia extranjera. Sin embargo, su política proteccionista amenaza con desestabilizar no solo los mercados, sino la arquitectura misma del comercio global.
La decisión de imponer un gravamen mínimo del 10 % a las importaciones y uno “recíproco” de hasta 49 % en casos específicos, como Camboya, carece de sustento técnico sólido. Expertos sugieren que se utilizó una simple regla de tres para calcular los aranceles, lo que ha encendido las alarmas entre economistas y líderes empresariales.
Reacciones en cadena
La Unión Europea, Reino Unido y otros socios comerciales ya preparan medidas de represalia. Esto podría derivar en una escalada de tensiones comerciales similar a la de 2018, pero con una economía global mucho más frágil tras la pandemia y las crisis energéticas recientes.
Lo que está en juego para México y el Caribe
Turismo, remesas y confianza inversora
Aunque el epicentro del colapso bursátil está en EE. UU., el Caribe Mexicano y el sureste del país también podrían sufrir impactos indirectos: disminución de inversiones extranjeras, volatilidad en el tipo de cambio, menor flujo de turistas estadounidenses y caída de remesas si la economía del país vecino entra en recesión.
El “boom” económico que promete Trump podría ser, en realidad, una bomba de tiempo para regiones como Quintana Roo o Yucatán, que dependen del buen clima económico en Norteamérica.
Cuando EE. UU. estornuda, México se enferma
La caída de Wall Street no es solo una mala noticia para los inversionistas. Es una señal de alerta para México. Los aranceles de Trump, disfrazados de estrategia nacionalista, podrían costarle a nuestro país empleos, inversiones y estabilidad económica.
El desafío ahora es doble: resistir la tormenta y replantear nuestra dependencia estructural del vecino del norte.