En el cuatroteísmo caribeño no solo hay —como en el resto del país— combinaciones como los kiwis, granates por fuera y verdes por dentro, sino también higos: rojos por fuera y guindas de corazón.
Y esas expresiones lucieron en todo su esplendor este sábado, en la celebración del Amor y la Amistad que encabezó el presidente del Consejo Estatal de Morena, Jorge Sanén.
En este convivio sanvalentinesco hicieron acto de presencia la diputada playense Mara José Osorio, del Verde, y la regidora cancunense Susana Dzib, del PT, en sus versiones kiwi e higo, respectivamente.
Por cierto: también se dice que el diputado del PT Rubén Carrillo es cada vez más guinda que rojo.
Pero no se trata solo de una anécdota más del brincolín cuatroteísta y del juego de «siglar» candidaturas. Este semáforo descompuesto es más serio de lo que parece.
La ley electoral establece límites para los partidos en la integración del Congreso del estado y fija márgenes de sobrerrepresentación legislativa.
Si en la 4T un día puedes ser rojo, al otro verde y después guinda, entonces no estamos hablando de tres fuerzas distintas, sino de una sola.
La ley pone un tope: hasta 15 diputados por partido. Pero si la 4T se vuelve multicolor, entonces ya no son tres partidos en coalición… sino una sola fuerza que se encoje y se estira, según la temporada
Pero obvio: lo de menos es jugar limpio, con jugadores tipo Osorio o Dzib… y menos con un árbitro como el Ieqroo.










