La madrugada del 3 de enero de 2026, la política continental vivió una escalada de violencia sin precedentes. Un ataque de Estados Unidos a Venezuela dejó en ruinas una de las bases del desarrollo científico de la nación caribeña, culminando en el secuestro de la cúpula presidencial, en lo que el gobierno bolivariano calificó de «agresión imperial».
Devastación científica: el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, objetivo directo
Caracas denunció el pasado 7 de enero que las instalaciones del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fueron «totalmente destruidas» durante los ataques con misiles perpetrados por Estados Unidos.
La ministra de Ciencia y Tecnología de Venezuela, Gabriela Jiménez, detalló la cronología de la agresión a través de su canal oficial de Telegram:
> «El sábado 3 de enero a la 1:57 de la madrugada, como parte de los ataques criminales y multidimensionales perpetrados por el gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, dejaron totalmente destruidas las instalaciones del Centro de Matemática del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.»
Según Jiménez, este centro correspondía a la Universidad Nacional de las Ciencias doctor Humberto Fernández-Morán.
El impacto de los misiles y las áreas afectadas
La magnitud de la destrucción fue severa. La ministra Jiménez detalló que el ataque no fue incidental:
- Dos misiles impactaron directamente en el área.
- Dejaron fragmentos que, según la funcionaria, evidencian el «odio imperial contra el desarrollo tecnológico soberano de Venezuela».
- Las zonas afectadas albergaban servidores y equipos esenciales para las redes computacionales, los cuales fueron «completamente devastados».
Además del Centro de Matemática, el bombardeo impactó en los centros de física, química, ecología y tecnología nuclear.
Jiménez subrayó que estos espacios, hoy devastados, han sido vitales para la formación de profesionales en áreas como salud, ingeniería y soberanía petrolera, calificando el ataque como un «acto de agresión imperial sin precedentes».
El secuestro del presidente y la operación «Resolución Absoluta»
El ataque aéreo estadounidense, conocido como la operación militar «Resolución Absoluta», no solo se centró en la infraestructura científica y militar. De manera simultánea, la incursión secuestró al presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y a la primera combatiente doctora Cilia Flores.
La funcionaria venezolana denunció que el secuestro es «un intento desesperado por quebrar la voluntad de la nación».
Los líderes venezolanos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentarán juicios por diversos delitos que, según el informe, están vinculados al narcotráfico. Un edificio dañado en la urbanización La Soublette, en Catia La Mar, estado La Guaira, también fue reportado como parte de esta operación.
Reacciones oficiales y el reconocimiento a los «mártires»
Ante la escalada, la ministra Jiménez expresó el «rechazo absoluto a esta violencia», insistiendo en que «no existe justificación alguna para agredir un santuario de la ciencia».
Finalmente, la funcionaria rindió «el más profundo reconocimiento a nuestros mártires caídos en esta agresión militar, héroes que hoy honramos con nuestro compromiso de lucha».
Contexto regional e inteligencia presidencial
Mientras se desarrollaba esta crisis, el contexto político regional y europeo también presentaba tensiones. El Grupo de Puebla repudió las declaraciones intimidatorias de Donald Trump contra Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, señalando que «estos hechos constituyen una grave violación del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas».
Por otra parte, Delcy Rodríguez confió la seguridad presidencial a un experto en inteligencia, el general Gustavo González López, quien fue figura de alto perfil durante todo el gobierno de Maduro y ha sido sancionado previamente por Estados Unidos y la Unión Europea. Estos eventos contrastan con la noticia de una mega nevada en varios países de Europa que provocó la cancelación de vuelos y viajes en trenes y dejó seis personas muertas (cinco en Francia y una en Bosnia).
El ataque militar que golpeó el corazón de la investigación y la tecnología venezolana, ¿es solo una manifestación de la política exterior o marca una nueva era de intervención directa donde la ciencia se convierte en un objetivo de guerra legítimo?









