
La revolución turística del sureste: del olvido al liderazgo global
Cuando Cancún aún era selva y arena, el sureste mexicano era una promesa sin cumplir. Medio siglo después, se ha transformado en un gigante turístico que redefine la economía regional.
En 50 años, el sureste de México ha vivido una transformación estructural. De ser una región con bajo desarrollo, hoy lidera el turismo nacional e impulsa el crecimiento económico en sus principales destinos. El número de cuartos de hotel y el ingreso per cápita muestran esta evolución.
Radiografía turística: crecimiento desigual, impacto profundo
Cancún: el experimento que funcionó
Cancún nació de un plan gubernamental en los años 70. En 1975 tenía poco más de mil cuartos de hotel. Hoy supera los 42 mil y mantiene tasas de ocupación superiores al 80%. Fue el punto de arranque de una cadena de desarrollos turísticos que transformó la región.
Playa del Carmen: la nueva capital hotelera
Con más de 62 mil cuartos en la actualidad, Playa del Carmen ha superado a Cancún en capacidad instalada. Su auge comenzó con la creación de la marca “Riviera Maya” en 1997. Hoy lidera la ocupación hotelera en México, con tasas que rozan el 93%.
Tulum: de cabañas a lujo bohemio
El crecimiento en Tulum ha sido más reciente, pero sostenido. Entre 2013 y 2020, el número de cuartos pasó de 6 mil a más de 8 mil. Apuesta por un modelo de turismo ecológico y de alto poder adquisitivo.
Mérida y Campeche: el turismo como complemento
Mérida ha tenido un desarrollo hotelero más pausado, pero consistente, centrado en el turismo cultural. Campeche, en cambio, combina su oferta patrimonial con intentos por diversificarse tras la caída del petróleo.
Ingreso per cápita: espejo del desarrollo turístico
Quintana Roo: dependencia y dinamismo
El ingreso per cápita de Quintana Roo creció a la par de su expansión hotelera. Con un PIB per cápita de casi 15 mil dólares en 2023, el estado se ubica entre los más dinámicos del país. Sin embargo, también es de los más desiguales.
Yucatán: estabilidad económica y oferta diversificada
Yucatán presenta una economía menos dependiente del turismo. Su ingreso per cápita es más bajo que el de Quintana Roo, pero con mayor estabilidad y menor desigualdad. La oferta turística cultural complementa otros sectores como la manufactura.
Campeche: del petróleo al turismo
Campeche tuvo el ingreso per cápita más alto de México por su industria petrolera. Al caer esta, el turismo ha sido una alternativa. El estado lidera en PIB per cápita, pero su impacto directo en las comunidades turísticas aún es limitado.
¿Cuáles han sido los motores del cambio?
Inversión pública y privada
FONATUR, SECTUR y gobiernos estatales impulsaron desde los años 70 una política activa de desarrollo turístico. Cancún es el mejor ejemplo: su éxito provocó un efecto dominó en todo Quintana Roo.
Conectividad e infraestructura
El Aeropuerto de Cancún es hoy uno de los más transitados de América Latina. La conectividad aérea y terrestre ha sido clave para atraer turismo internacional.
Atractivos culturales y naturales
Playas, zonas arqueológicas, cenotes, selvas y ciudades coloniales hacen del sureste un destino diverso. La riqueza patrimonial se ha convertido en un activo económico estratégico.
Tendencias globales
El boom del turismo de experiencias, el interés por la cultura maya y la búsqueda de destinos sostenibles han beneficiado a la región. Tulum, Mérida y Bacalar son claros ejemplos de esta tendencia.
El turismo como motor… y desafío
El crecimiento turístico ha traído consigo más empleo, inversión y visibilidad internacional. Pero también ha planteado nuevos retos: gentrificación, presión ambiental y desigualdad.
El futuro del sureste como potencia turística dependerá de su capacidad para gestionar ese crecimiento de forma sostenible.
La infraestructura sigue creciendo, pero ahora el reto es otro: que los beneficios lleguen a más y que el entorno se preserve para las futuras generaciones.