Trump: Petróleo incautado a Venezuela ya se procesa en refinerías de EU

Donald Trump confirmó en enero de 2026 que el crudo incautado de buques venezolanos se procesa en refinerías de Houston para financiar un plan de inversión de $100 mil millones en la industria.
Trump: Petróleo incautado a Venezuela ya se procesa en refinerías de EU

El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, confirmó que el crudo incautado a Venezuela de al menos siete buques interceptados está siendo ya procesado en refinerías ubicadas principalmente en Houston y otros lugares del país. Esta acción, anunciada el 25 de enero de 2026, consolida el control de Washington sobre la industria petrolera venezolana y la gestión directa de sus ingresos, estableciendo una estrategia donde el crudo confiscado serviría como fuente de financiamiento para una eventual reconstrucción de la infraestructura energética.

El control sobre los hidrocarburos venezolanos no es solo operativo, sino también una postura política explícita. Durante una entrevista con The New York Post, el presidente Trump declaró de manera tajante: «Digámoslo así: ellos no tienen petróleo. Nosotros nos quedamos con el petróleo». El mandatario añadió que si bien Estados Unidos «controla el petróleo en Venezuela,» el país sudamericano «también obtendrá algo» cuando las grandes petroleras ingresen, lo que resultará, según sus cálculos, en que Venezuela «ganará más dinero que nunca.»

La dinámica del control petrolero: de Caracas a Houston

El anuncio sobre el procesamiento del crudo en Estados Unidos revela la culminación de un proceso de incautación que se mantuvo en reserva. Aunque el jefe de la Casa Blanca no especificó la ubicación de los buques interceptados, confirmó el destino final del producto: «El petróleo está llegando a las refinerías de Houston, a varios lugares.»

Esta gestión del recurso incautado se inscribe en un contexto de intervención directa que incluyó, según el reporte, una incursión militar ejecutada por el Pentágono en Caracas con el objetivo de secuestrar al presidente Nicolás Maduro. Tras estos eventos, la administración Trump ha articulado un plan financiero masivo, vinculando la confiscación de activos con los esfuerzos de modernización.

El plan financiero y la inversión de $100 mil millones

El gobierno estadounidense pretende utilizar los fondos que obtenga de los petroleros confiscados para cubrir los esfuerzos de reconstrucción de Venezuela. Este esquema financiero se centra en una inversión proyectada de $100 mil millones de dólares destinada a «reparar y modernizar» la industria petrolera de la república bolivariana.

Trump se reunió con ejecutivos de compañías petroleras para discutir esta inversión. El plan, según detalló The New York Post, incluye la sugerencia de Washington de reembolsar a las compañías petroleras estadounidenses por «resucitar la industria energética de Venezuela.»

Un elemento que contrasta con la incautación es la revelación de acuerdos limitados y puntuales. Previamente, Venezuela había recibido $300 millones de dólares por la venta de crudo en el marco de un acuerdo previo con Estados Unidos, una cifra que muestra la complejidad de las transacciones bilaterales en medio de la estrategia de control.

Proyecciones de producción acelerada y el rol de Chevron

Funcionarios de la administración Trump están desarrollando un plan para conseguir un incremento rápido en la producción de crudo en Venezuela. Este esfuerzo es altamente pragmático y enfocado en la velocidad.

Washington se encuentra en conversaciones activas con empresas clave como Chevron, otros productores de crudo y los principales proveedores de servicios petroleros. El objetivo es que la inversión limitada pueda aumentar la producción en «varios cientos de miles de barriles en el corto plazo.»

El informe de Bloomberg News, que citó a altos funcionarios del gobierno, puntualiza que la aplicación de modernos equipos y técnicas estadounidenses podría «revitalizar los pozos existentes y poner en línea la nueva producción en meses.» Esta visión optimista fue respaldada en el Foro de Davos, donde Estados Unidos afirmó que la producción petrolera de Venezuela podría aumentar hasta un 30%. El magnate republicano sostuvo este fin de semana que las compañías petroleras de su país «pronto comenzarán a perforar en busca de petróleo en Venezuela,» siendo claro respecto a sus intenciones de apoderarse de los recursos de Caracas.

Otros temas económicos relevantes en enero de 2026

Paralelamente a la situación venezolana, el panorama económico de enero de 2026 estuvo marcado por otros desarrollos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, advirtió a la población estadounidense sobre la necesidad de abastecerse de combustible y alimentos debido a las jornadas gélidas pronosticadas, en un contexto donde una tormenta invernal dejó más de 10 mil vuelos cancelados y cerca de un millón de personas sin electricidad en Estados Unidos. En México, Gruma eliminó contratos de exclusividad con tortillerías tras un acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CNA) para reactivar la competencia. Asimismo, las aseguradoras evaluaban el impacto de la Ley de Ingresos de la Federación 2026 y la no acreditación del IVA, lo que podría generar ajustes en las tarifas de seguros médicos y de autos debido a la inflación.

La materialización de un plan que utiliza activos confiscados para financiar su propia reconstrucción bajo control extranjero establece un precedente geopolítico significativo. La pregunta clave es si la promesa de un incremento sin precedentes en la riqueza petrolera venezolana, supeditada al ingreso de las grandes petroleras estadounidenses, puede justificarse frente a la soberanía energética y la apropiación unilateral de recursos naturales.

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