Desde Washington, el presidente Donald Trump ha lanzado una ofensiva sin precedentes. Este martes, anunció la orden de investigar el contenido de museos de Estados Unidos, acusándolos de adherirse a la ideología ‘woke’, particularmente en su abordaje de la historia de la esclavitud, intensificando así su cruzada cultural.
La cruzada de Trump contra el ‘Wokismo’ cultural
El anuncio presidencial del 19 de agosto de 2025 en Washington marca un nuevo hito en la batalla cultural de la administración Trump. El mandatario acusó directamente a los museos de Estados Unidos de ser «woke», centrándose especialmente en sus representaciones de la historia de la esclavitud. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, el presidente republicano ha sostenido una cruzada constante contra las instituciones educativas y culturales del país. Según Trump, estas entidades apoyan una ideología que él denomina «woke», un término peyorativo utilizado por la derecha radical para describir las políticas de fomento de la diversidad.
El ultimátum presidencial
A través de su red social Truth Social, Donald Trump denunció que «los museos de Washington, pero también de todo el país, son en esencia los últimos vestigios del wokismo». El multimillonario conservador afirmó haber dado instrucciones claras a sus fiscales para «revisar (las políticas de) los museos e iniciar exactamente el mismo proceso que se ha seguido con las universidades, donde se han logrado enormes avances». Con contundencia, el presidente proclamó: «Este país no puede ser woke porque el WOKISMO SE HA TERMINADO».
La Smithsonian Institution bajo la lupa
La semana pasada, la Casa Blanca ya había enviado una carta a la Smithsonian Institution, la entidad que gestiona una veintena de museos en Washington. En dicha comunicación, se anunciaba que el gobierno realizaría un examen exhaustivo de las exhibiciones. El objetivo declarado es garantizar su «alineamiento» con la visión de Trump de «restaurar la verdad y la cordura en la historia estadunidense».
La visión de Trump sobre el relato histórico
El martes, el presidente estadounidense volvió a clamar que «la Smithsonian está FUERA DE CONTROL». Trump lamentó que la institución solo plantee «lo horrible que es nuestro país, lo terrible que fue la esclavitud» y no haya «nada sobre el éxito, nada sobre la brillantez». Esta crítica refleja la pugna de la administración por reinterpretar el pasado nacional.
Precedentes y justificaciones de la ofensiva
La arremetida contra los museos no es reciente. El pasado marzo, el presidente estadounidense firmó un decreto con el fin de retomar el control del contenido de los museos de la Smithsonian. En aquella ocasión, ya los había acusado de «revisionismo histórico» y «adoctrinamiento ideológico» racial, especialmente durante los gobiernos de sus predecesores y opositores políticos, los demócratas Barack Obama (2009-2017) y Joe Biden (2021-2025). Estas medidas gubernamentales, que también afectan al centro cultural Kennedy Center de Washington, se justifican oficialmente en el marco del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que se celebrará en 2026.
El objetivo final: depurar ideas progresistas
En esencia, Donald Trump busca depurar a museos y universidades de lo que considera ideas progresistas a favor de las minorías. Los términos en inglés ‘woke’ y ‘wokismo’, tomados de las luchas afroestadounidenses, refieren a «estar despierto» ante las injusticias. La ofensiva de Trump, por tanto, trasciende la revisión de exhibiciones y se instala como un pilar en la redefinición de la narrativa cultural y educativa del país.
¿Qué implicaciones tendrá esta campaña en la percepción histórica y la libertad curatorial de las instituciones culturales en Estados Unidos?









