
Trump y Rusia: la omisión arancelaria que revela un juego de poder
Cuando el expresidente Donald Trump anunció una nueva ronda de aranceles contra economías extranjeras, Rusia —una nación señalada por su invasión a Ucrania y múltiples sanciones internacionales— quedó fuera de la lista. Lejos de ser un gesto inocente, la omisión desató un debate sobre los verdaderos intereses detrás de la decisión: ¿una táctica geopolítica o un guiño estratégico al electorado agrícola estadounidense?
¿Por qué Rusia quedó exenta de los nuevos aranceles?
El argumento oficial: sanciones y bajo comercio
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que Rusia fue excluida porque las sanciones tras la invasión a Ucrania habían reducido drásticamente el comercio bilateral. Según datos oficiales, el intercambio se desplomó a mínimos históricos. Sin embargo, en 2024, Rusia todavía exportó a EE.UU. productos por más de 3 mil millones de dólares.
Ese monto —compuesto en gran parte por fertilizantes y platino— supera el comercio con países que sí fueron sancionados con nuevos aranceles, como Fiyi o Laos. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿realmente fue el bajo intercambio el motivo de la exención?
Fertilizantes y votos: el factor agrícola
Un dato clave emerge al mirar más de cerca: Rusia es el tercer mayor proveedor de fertilizantes de EE.UU. y sus exportaciones aumentaron en el último año. Con elecciones en puerta y el voto rural en juego, mantener bajos los costos agrícolas parece una prioridad estratégica.
Trump ya ha enfrentado tensiones con el sector agrícola por anteriores guerras comerciales. En este contexto, permitir la entrada de fertilizantes rusos sin aranceles podría ser un movimiento para evitar el descontento de una base electoral crucial.
Diplomacia dura: Putin, Ucrania y las cartas económicas
Aranceles como herramienta de negociación
Analistas como Alexandra Prokopenko, del Centro Carnegie Rusia Eurasia, consideran que Trump está usando la política comercial como moneda de cambio. Amenazó con imponer aranceles al petróleo ruso —clave para financiar la guerra en Ucrania— si Putin no coopera en negociaciones para un alto al fuego.
Bajo esta lógica, mantener a Rusia fuera de los nuevos gravámenes no sería una señal de debilidad, sino parte de un juego diplomático más amplio. Trump estaría reservando medidas económicas como fichas en una eventual mesa de paz.
El precedente iraní
Un patrón similar se observa en el trato a Irán. Aunque hostil a Teherán, Trump solo aplicó un arancel del 10%, menor al que impuso a Israel, aliado histórico de EE.UU. La jugada sugiere que los aranceles no responden solo a castigos económicos, sino a intereses negociadores.
La geopolítica comercial en el tablero electoral
Entre la Casa Blanca y el campo
En este contexto, la omisión de Rusia en la lista de nuevos aranceles parece menos un descuido y más una maniobra cuidadosamente calibrada. Combina intereses electorales (precio de fertilizantes), económicos (impacto en el agro estadounidense) y diplomáticos (presión sobre Putin).
La elección presidencial en EE.UU. se avecina en un clima polarizado. Y como en otras campañas, el comercio exterior vuelve a ser una herramienta de presión, persuasión y poder.
¿Qué implica esto para México y la región?
Aunque la decisión parece lejana, tiene ecos en el Caribe Mexicano y el sur del país. El encarecimiento global de fertilizantes ha golpeado al campo yucateco y quintanarroense, donde pequeños productores dependen de subsidios o importaciones accesibles.
Si la estrategia de Trump mantiene bajos los precios internacionales de fertilizantes rusos, la región podría experimentar un respiro temporal. Pero también expone la fragilidad de las cadenas globales y la dependencia del agro regional de decisiones tomadas muy lejos de sus tierras.
Rusia, Trump y la delgada línea entre castigo y cálculo
La exención de Rusia de los nuevos aranceles no es un gesto de buena voluntad, sino una muestra de cómo la política comercial se ha vuelto un instrumento de poder. Trump no castiga a Rusia porque aún puede usarla. Y mientras eso ocurra, fertilizantes, votos y tratados seguirán en el mismo costal.