
Trump desembarca en Riad con un acuerdo histórico: Arabia Saudita promete inversiones multimillonarias
Donald Trump bajó del Air Force One con un gesto altivo, un golpe al aire, y un mensaje claro: está de vuelta en el escenario internacional. Riad le tendió la alfombra roja, y con ella, una promesa de inversión sin precedentes. El acuerdo económico que firmó con Arabia Saudita pone sobre la mesa cifras que alteran el tablero geopolítico y económico global: 600 mil millones de dólares en inversiones, incluyendo el mayor pacto de ventas de defensa entre ambas naciones.
El nuevo eje: dinero, petróleo y poder
Una visita con objetivos concretos
Lejos de enfocarse en los temas de seguridad tradicionales en Medio Oriente, Trump optó por priorizar la economía. Acompañado por figuras clave del sector empresarial estadounidense —Elon Musk, Larry Fink, Sam Altman y otros pesos pesados de Wall Street y Silicon Valley—, el expresidente llegó a Arabia Saudita con un propósito: garantizar inversiones masivas y reforzar los lazos con un socio estratégico histórico.
La ausencia de una escala en Israel, otrora prioridad ineludible para Washington, dejó claro el giro de prioridades: el futuro pasa por las finanzas y no por los conflictos armados.
¿Qué implica el acuerdo?
Según fuentes oficiales y medios sauditas, el acuerdo incluye:
- 142 mil millones de dólares en defensa
- Proyectos conjuntos en energía, minería y tecnología
- Participación en NEOM, la futurista megaciudad saudita
- Fortalecimiento de la cooperación en innovación y manufactura
Visión 2030: la ruta saudita hacia la diversificación
El príncipe heredero Mohammed bin Salman (MbS) ha sido el arquitecto de Visión 2030, una ambiciosa iniciativa para reducir la dependencia del petróleo. NEOM, con su inversión tecnológica masiva, es uno de los pilares del plan. Con la firma del acuerdo, Estados Unidos se posiciona como el socio principal de esta transformación.
“Cuando sauditas y estadounidenses unen fuerzas, ocurren grandes cosas”, dijo Khalid al-Falih, ministro de Inversiones, al dar apertura al foro binacional.
Empresarios en la mesa del poder
Durante la visita, se realizó un foro de inversión de alto nivel, con la presencia de líderes como:
- Larry Fink (BlackRock)
- Stephen Schwarzman (Blackstone)
- Scott Bessent (Secretario del Tesoro)
- Elon Musk (Tesla y SpaceX)
- Sam Altman (OpenAI)
Estos encuentros revelan una estrategia bien calibrada de soft power económico, donde la diplomacia se construye a base de negocios, innovación y cooperación empresarial.
Musk y MbS conversaron durante una recepción en el palacio real. Ambos son figuras obsesionadas con el futuro, la tecnología y la disrupción global.
El componente simbólico: Trump y MbS, “amigos”
Durante una reunión en la Corte Real, Trump llamó “amigo” al príncipe heredero y destacó su relación cercana. Esta afinidad personal es clave en un momento donde Estados Unidos busca reequilibrar su influencia global frente a China y Rusia, particularmente en regiones con peso energético y financiero.
Trump recordó su visita en 2017 al reino y reafirmó su confianza en que las inversiones sauditas crearán empleos en Estados Unidos. En tono jocoso, incluso especuló que los 600 mil millones podrían llegar al billón.
¿Un nuevo orden económico global?
El trasfondo geopolítico
Este acercamiento tiene implicaciones que van más allá de los números:
- Reconfigura el rol de Arabia Saudita como líder regional
- Relega temporalmente a Israel como prioridad estratégica
- Marca el regreso de Trump al escenario internacional con una agenda propia
- Refuerza la idea de que las alianzas del futuro estarán mediadas por el capital, no por los tratados militares
Un pacto con mensaje para el mundo
Mientras el petróleo sigue siendo la base de la economía saudita —62% de los ingresos del gobierno provienen de él—, la apuesta de MbS por diversificar y atraer tecnología occidental puede acelerar una transición económica sin precedentes en Medio Oriente.
Y Estados Unidos, por ahora, se lleva la mejor parte.
Trump regresa al tablero global por la puerta del oro saudita
La visita de Donald Trump a Arabia Saudita reactivó viejas alianzas bajo nuevas reglas: ya no se trata solo de petróleo o seguridad, sino de innovación, infraestructura y geopolítica financiera. En una región marcada por tensiones históricas, el acuerdo de 600 mil millones de dólares abre un nuevo capítulo donde el dinero habla más fuerte que las armas.
Este pacto no solo refuerza la influencia de Trump entre elites económicas, también envía un mensaje claro a sus adversarios: el exmandatario aún sabe cómo mover las piezas clave del poder global.