
El T-MEC en la mira de Trump: ¿otro terremoto comercial para México?
“Estados Unidos ha perdido 90 mil fábricas y cinco millones de empleos manufactureros. Es el peor acuerdo comercial jamás hecho por nosotros”, sentenció Donald Trump en un mitin reciente en Ohio, encendiendo las alarmas en México, particularmente en estados con fuerte presencia manufacturera y turística como Quintana Roo y Yucatán. La amenaza de romper el T-MEC reaviva viejos fantasmas del proteccionismo y podría impactar de forma directa en la economía del sureste mexicano.
¿Qué dijo Trump y por qué es relevante ahora?
Un viejo discurso con nuevas consecuencias
Trump volvió a colocar el comercio internacional como eje de su campaña presidencial 2024. El T-MEC —firmado en 2020 para sustituir al TLCAN— fue calificado por el exmandatario como un “desastre para la industria estadounidense”, a pesar de haberlo renegociado él mismo.
“Vamos a imponer aranceles recíprocos a todos los países que se han aprovechado de nosotros”, dijo, sugiriendo el fin del acuerdo si regresa a la Casa Blanca.
La declaración no solo es ruido electoral: ya provocó efectos inmediatos en los mercados. El peso mexicano experimentó una alta volatilidad, aunque momentáneamente se apreció hasta los 20.26 pesos por dólar, reflejando la incertidumbre global.
¿Qué implicaría romper el T-MEC?
Romper el T-MEC no es solo una cuestión política o ideológica: implicaría renegociaciones complejas, litigios comerciales y afectaciones directas a exportaciones, inversiones y empleos en sectores estratégicos como el automotriz, el agroalimentario y el turístico.
Para el sureste mexicano, donde la llegada de inversiones extranjeras ha sido clave para dinamizar la economía, el costo podría ser alto.
Impacto local: ¿cómo afecta esta amenaza al Caribe Mexicano?
Turismo, logística y manufactura: sectores vulnerables
Aunque Quintana Roo no es una potencia manufacturera como Nuevo León o Guanajuato, el Caribe Mexicano sí depende de la estabilidad macroeconómica para mantener su atractivo turístico e inmobiliario. Un dólar fortalecido y mercados nerviosos reducen el flujo de visitantes y encarecen insumos importados, afectando directamente a hoteleros, restauranteros y desarrolladores.
En Yucatán y Campeche, donde ha crecido la inversión en agroindustria y servicios logísticos —gracias en parte al marco jurídico del T-MEC—, la incertidumbre amenaza con frenar proyectos clave en zonas económicas especiales, puertos y parques industriales.
“Cualquier cuestionamiento al T-MEC tiene efectos inmediatos en la confianza inversionista. Y eso pega más fuerte en regiones que apenas se están consolidando como polos industriales”, señaló a este medio Ana Laura Ortega, consultora en comercio internacional.
El impacto en el empleo y el consumo local
Un entorno de volatilidad afecta el poder adquisitivo de los hogares. Si el dólar sube por tensiones comerciales, aumentan los precios de productos importados y los insumos básicos para empresas, lo que eventualmente se traslada al consumidor.
En estados con alta dependencia del turismo extranjero, esto se convierte en una presión doble: menos visitantes y más inflación.
De TLCAN a T-MEC: historia de una renegociación permanente
Un tratado renegociado por el propio Trump
El T-MEC es el resultado directo de las presiones de Trump durante su primer mandato. Tras meses de negociaciones tensas, México y Canadá accedieron a cambios sustanciales en reglas de origen, salarios mínimos en automotrices, derechos laborales y mecanismos de solución de controversias.
El nuevo acuerdo, en vigor desde 2020, fue visto como un triunfo para Trump… hasta ahora.
“Fue una jugada política que funcionó. Pero hoy, para volver a conectar con su base obrera, necesita dinamitarlo otra vez”, explica Jorge Castañeda, analista político y excanciller mexicano.
¿Puede un presidente de EU romper unilateralmente el T-MEC?
En teoría, sí. El artículo 34.6 del T-MEC establece que cualquiera de los tres países puede salirse del tratado con solo dar un aviso formal con seis meses de antelación. Sin embargo, hacerlo implicaría costos políticos y económicos considerables, además de una probable batalla legal y resistencia del Congreso estadounidense, especialmente si el sector empresarial se opone.
Las implicaciones geopolíticas para México
México entre China y Estados Unidos
El discurso anti-T-MEC de Trump también busca frenar la creciente triangulación de productos chinos vía México, un fenómeno que ha crecido ante los aranceles impuestos a Pekín. Washington teme que México se convierta en una “puerta trasera” para mercancías asiáticas, algo que ya ha provocado investigaciones y tensiones bilaterales.
“Trump usa ese discurso para presionar por controles más estrictos. Pero si cancela el T-MEC, le abre la puerta a una mayor presencia china en México”, advierte Lourdes González, economista del CIDE.
Nearshoring en riesgo
Uno de los mayores atractivos actuales de México para la inversión extranjera es el nearshoring, es decir, la relocalización de plantas productivas cerca del mercado estadounidense. Sin el T-MEC, ese atractivo se reduce drásticamente, afectando proyectos en desarrollo en estados como Tabasco, Chiapas y Yucatán.
¿Y ahora qué? Escenarios posibles
Tres posibles rutas
- Discurso de campaña, sin acción real: Trump usa el T-MEC como arma electoral, pero no lo rompe si gana.
- Renegociación parcial: Estados Unidos presiona cambios sin salirse formalmente.
- Ruptura total: Un escenario extremo, pero legalmente viable.
¿Está preparado México?
México ha apostado todo al T-MEC: su modelo exportador, su atracción de inversiones y buena parte de su estabilidad macroeconómica dependen de él. Aunque se han diversificado algunos socios comerciales —como en el caso del turismo europeo o asiático en Cancún—, la dependencia de Estados Unidos sigue siendo crítica.
En el sur-sureste, donde apenas se están articulando corredores logísticos, parques industriales y polos de desarrollo como el Tren Maya o el Corredor Interoceánico, la pérdida de un marco legal como el T-MEC sería un retroceso mayúsculo.
¿Tormenta pasajera o giro estructural?
Las declaraciones de Trump son más que retórica electoral: son un recordatorio del frágil equilibrio sobre el que se construye la economía mexicana. En el Caribe y el sureste, los efectos podrían sentirse incluso antes de que cualquier acción legal se concrete.
El país, y especialmente sus regiones emergentes, necesitan reforzar su diplomacia económica, diversificar mercados y reducir su dependencia de los vaivenes políticos en Washington.
El T-MEC fue una apuesta para dar certidumbre. Ahora, esa misma apuesta está bajo fuego… desde quien la promovió.