Tregua energética de Putin en Ucrania: La petición personal de Trump

Putin aceptó una tregua energética temporal con Ucrania a solicitud de Donald Trump para facilitar negociaciones en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Analizamos el alcance y la actividad militar persistente reportada por Kiev.
Tregua energética de Putin en Ucrania: La petición personal de Trump

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aceptó temporalmente cumplir una «tregua energética» en Ucrania, la cual estará vigente hasta el domingo 1 de febrero de 2026. Esta pausa se concretó tras una solicitud directa y personal del presidente estadounidense, Donald Trump, quien buscaba establecer condiciones favorables para el inicio de negociaciones que se llevarán a cabo en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Aunque Moscú confirmó el compromiso, los reportes ucranianos y el mando militar señalan que, pese a la promesa diplomática, los ataques rusos con misiles y drones persistieron en otras regiones.

La confirmación del Kremlin: Petición personal y objetivos

El 30 de enero de 2026, desde Moscú, el Kremlin ratificó el acuerdo temporal. Dimitri Peskov, vocero presidencial ruso, detalló que el presidente Trump «en efecto se dirigió personalmente» a Vladimir Putin para pedirle que se abstuviera de realizar ataques contra Kiev durante una semana, específicamente hasta el 1 de febrero. El objetivo primario era garantizar un ambiente adecuado para las inminentes conversaciones diplomáticas en Abu Dabi.

Cuando se le preguntó a Peskov si Putin había aceptado la solicitud, el portavoz fue directo: «Claro, era una petición personal de Trump», aunque se abstuvo de proporcionar más detalles sobre las implicaciones operacionales de dicha pausa.

Periodo de vigencia y escenario diplomático

La tregua, solicitada por razones humanitarias debido al frío extremo que afecta la región, tenía un alcance limitado y un periodo de vigencia definido. Si bien la intención era evitar el bombardeo de Kiev y otras ciudades ucranias, la realidad operativa mostró un panorama más complejo.

Las negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos iniciaron en Abu Dabi, en medio de un gran hermetismo y un notable pesimismo entre los expertos internacionales, de acuerdo con reportes relacionados al evento.

El matiz ucraniano: Escepticismo ante la pausa de ataques

El presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, desmintió haber llegado a un acuerdo bilateral con Moscú para declarar la tregua energética. En declaraciones a la agencia noticiosa oficial UkrInfo, Zelensky manifestó: «Si Rusia no ataca nuestro sistema energético, ya sea la capacidad de generación o cualquier otro elemento de esa infraestructura, nosotros no atacaremos su sistema energético».

Aunque reconoció que «la madrugada de este viernes no hubo ataques contra instalaciones energéticas» en Kiev, el líder ucraniano destacó que la tarde del día anterior (jueves) sí se registraron impactos de drones y misiles en infraestructuras del sector energético en varias regiones del país. Zelensky observó un cambio estratégico en el enfoque ruso: «Los ataques ahora se centran en nuestra logística», escribió en redes sociales.

Ataques persistentes y el enfoque en logística

A pesar de que Trump hizo pública su petición el jueves, el mando militar ucraniano reportó actividad ofensiva rusa significativa. Rusia lanzó un misil balístico Iskander-M y 111 drones contra diversas regiones ucranias desde que la solicitud de pausa se reveló.

El analista militar Oleksandr Kovalenko indicó que uno de los principales objetivos del ataque ruso de esa madrugada fueron «instalaciones civiles» en la región de Zaporiyia y en su capital, las cuales se mantienen bajo control ucraniano.

Adicionalmente, el misil Iskander-M impactó en una instalación industrial en la región de Járkov. El experto Ivan Stupak informó que las autoridades aún no habían reportado víctimas ni daños materiales derivados de este impacto, y se desconocía si el ataque guardaba relación con el sector energético.

El costo humanitario de la infraestructura energética

La necesidad de la tregua se enmarcaba en una crisis humanitaria exacerbada por el clima invernal. El alcalde de Kiev, Vitali Klichko, detalló el precario estado de la infraestructura civil. Al momento del anuncio, 378 edificios residenciales en la capital llevaban varios días sin servicio de calefacción.

El servicio meteorológico del país registró que, el viernes 30 de enero, la temperatura mínima en Kiev alcanzó los menos 12 grados Celsius, con una sensación térmica de menos 17 grados. Lo más grave es que el pronóstico anticipaba un «drástico descenso de la temperatura» para ese fin de semana. La presión sobre la infraestructura energética, aunque limitada en la generación, se mantenía en la capacidad logística de distribución y reparación, mientras la población lidiaba con el frío extraordinario.

El anuncio de esta tregua, impulsada por la diplomacia externa y no por un acuerdo directo entre las partes en conflicto, subraya la profunda vulnerabilidad humanitaria generada por los ataques estratégicos invernales. La rápida reanudación de los bombardeos dirigidos a la logística y la infraestructura civil inmediata sugiere que la pausa fue un gesto político simbólico con un impacto limitado en la realidad del campo de batalla.

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