|TIERRA DE CHICLE| Fitur 2026: La Xcaretización de la Cultura Maya a la conquista de la Madre Patria 

Por Gilberto Avilez  

Quizá ya no será necesario que Felipe VI, el borbón rey de España, pida disculpas a México por los desmanes de la Conquista, tal y como se lo ha pedido y exigido la 4T desde tiempos oscuros de Cabecita de Algodón, tras lo ocurrido con la deleznable incursión de los turisteros quintanarroenses, en la Fitur 2026. Y ahora, quizás, los que tengan que pedir perdón serán los brillantes creativos turisteros del estado (gobierno e iniciativa privada) que hacen suponer que la cultura maya es una especie de comic y que tiene como capital a la Disneylandia quintanarroense, que es Xcaret. 

Y esto lo digo porque en los Mandriles, digo, en los Madriles, una caterva autóctona de políticos quintanarroenses, y de empresarios que eran políticos y ahora se han convertido en hoteleros de lujo como el escatológico Víctor Mas Tah, dueño de Cenotes Casa Tortuga de Tulum, que llevó a su mascota exótica de lujo, el tiktokero “Balam” autonombrado “El Último Maya”; asistían a la Fitur 2026 para promover ante el mundo las maravillas del turismo de sol, arena y playa del Caribe mexicano con su amplia cadena de hoteles y costas privatizadas, mar turquesa y una excelente gama de confort en todos los sentidos.  

Además, este 2026, más que hace un año y que en años precedentes, hubo el dato folklórico de presentar, sin empacho alguno, a los mayas imaginarios -esa versión pirata de la cultura maya creada por el Estado quintanarroense para la degustación turística del extranjero1-, como parte de su atractivo étnico para el turismo comunitario y de “alto poder adquisitivo” que se intenta ofertar en Europa para que el turista europeo (no el vulgar yanqui, a ese dejémoslo con su narco turismo sanguinario que se oferta en Tulum, Playa del Carmen y Cancún) llegue a las selvas palustres de Quintana Roo a vivir una experiencia mística, de comunidad imaginada maya: bajo el flagelo de la Maya Ka’anidad,2 ahora, las rutas y regiones del centro de Quintana Roo que antes fueron bastiones hegemónicos de la autonomía maya, se visualizan como los nuevos atractivos turísticos, y la historia de la Guerra de Castas, la gastronomía “ancestral”, las “iglesias ancestrales”, los mayas convertidos en un plumerío andante, el “vivir la vida al estilo maya”, los intentos por domesticar cenotes y lagunas comunitarias (¡que no se dejen los ejidatarios de Dziuché ante los cantos sirenaicos de los esbirros de Maya Ka’an), los nuevos peones de la “Maya Ka’anidad”, todos servirán para la tabla de salvación de una comunidad maya que vive entre los azotes tremendos del crimen organizado y la indiferencia o deformación óptica de las elites gobernantes, que observan desde lejos una mayanidad que mejor es confundida con los veneros de la Maya ka’anidad o la Xcaretización para que se me entienda.  

En esa perspectiva de las elites gobernantes actuales sobre la cultura maya de Quintana Roo, que se han dejado ver claramente en la Fitur 2026, el único maya que cuenta es un maya emplumado, desligado de una comunidad tangible, y que habla en un discurso trufado de ignorancia histórica. Lo que hemos visto recientemente en la Fitur 2026, es lo que desde 2018 hemos venido cuestionando, y que he denominado como la Xcaretización de la cultura maya:  

“La Xcaretización de la cultura maya sigue el mismo correlato de mitificar, cuando no el de deformar, el pasado prehispánico de estas tierras (omitiendo, desde luego, la explotación y marginación de los mayas actuales), y se puede ver en todos lados con el sonido de caracoles, encendidos de fuegos nuevos o fatuos, performance de rituales ocultos convertidos en públicos para el ojo del turista; o en Mérida, donde cada fin de semana hay juego de Pok Ta Poc frente a una celosa catedral colonial. La reificación, entendida aquí como el proceso de cosificación de una cultura, es promovida hasta la náusea en los No-Lugares de la Xcaretización de la cultura maya que se convierte, a la larga, en un fetiche cultural, una más de las mercancías que oferta el turismo global. En la Xcaretización de la Península, todo es vendible, todo es comprable, incluido mapas y geografías de la historia, casonas henequeneras y decimonónicas, gastronomías y, horror de horrores, hasta los cenotes. En la Xcaretización de la cultura maya, la historia de un pueblo se convierte en una puesta en escena de Broadway, o en una diversión inconsútil, un sueño lúdico pero sustentable”.3 

De los mayas “vikingos” de Cancún 

El único maya que cuenta, son esos guerreros mayas de la Xcaretización de casi 1.80 metros de estatura o más4, que se asemejaban más bien a vikingos morenos con su estatura corpulenta5 y hasta eran más altos que los madrileños y que aparecieron en el Metro y calles de Madrid con una suerte de vestimenta deformada de los indios de las praderas y que no tiene nada que ver ni con los mayas prehispánicos, ni con los mayas coloniales y mucho menos con los mayas actuales; pero que la alcaldesa de Cancún,  Ana Paty Peralta, anunció con bombo y platillo su llegada a la capital de España para la Fitur 2026, cruzando el Atlántico tal vez en gruesas piraguas: “Madrid amaneció con un rumor imposible: dicen que de guerreros mayas cruzando el océano y llegarán con un propósito. Desde San Miguelito, en Cancún, donde la historia maya respira a unos pasos del mar, hasta el Palacio Real de Madrid, caminan sin prisa, pero con dirección. Como si siguieran una señal que solo ellos pueden ver”. Y remataba la alcaldesa, con una muestra completa de creencia idolátrica en la xcaretización: “Las plumas, el maquillaje, la postura, la mirada. No es un disfraz, es presencia. Y esto apenas empieza”. Esos mayas vikingos eran los que enviaba la señora Peralta y el gobierno de Quintana Roo para recrear una visión, no colonizada, sí ficticia y mendaz de los mayas. 

Plumas, sobre todo plumas, pintados sus cuerpos como si fueran calaveras a lo James Bond en México, o como si estos “mayas galácticos” que llevó el gobierno de Quintana Roo a la Fitur 2026 se tratara de un remedo aplumado de Toro, el buen salvaje compañero del Llanero solitario que encarnó Jonny Depp en una película de 2013. Plumas y más plumas, y una serie de vistosos trajes que una vez recuerdan a los concheros que danzan en el zócalo o en la basílica de Guadalupe, y otras a falsos dioses calaveras adoradores de la santa muerte, garbosos en su plumerío imitando no a faisanes o pavos de monte, sino a puercoespines psicodélicos.  

En el Santiago Bernabeu, en el mero centro de Madrid, en los escenarios de la Fitur 2026, ahí aparecían, tomándose fotos, estos mayas imaginarios creados por la díada Estado Quintanarroense-turismo Xcaretizador, unos mayas que sirven de escaparate turístico para las agencias turoperadoras, pero que no guardan sentido alguno ni con el pasado ni con el presente o futuro del pueblo maya de Quintana Roo. Son unos mayas creados por una IA que no entiende de historia sino de deformación de la historia. 

En la Fitur 2026 estuvo presente la versión taiwanesa de la cultura maya 

Fue tanto el despropósito de esta recreación barata de Xcaret por parte del gobierno de Quintana Roo en la Fitur 2026, fue como si el mismo gobierno elogiara y defendiera y sostuviera -contra viento y marea y contra los mismos mayas del centro de Quintana Roo que han cuestionado a Xcaret por apropiación indebida de su patrimonio cultural y de su historia misma- que existe solo una versión de la cultura maya, la que segrega Xcaret y su correlato en Maya Ka’an, pues está modo y es amigable con los intereses mercantiles de las oligarquías turisteras, que un periodista cancunense, Julio César Silva, cuestionó esta “versión pirata” de la cultura maya que gobierno y empresarios montaron, como un teatro del absurdo e indigerible para la mínima razón, en la Fitur 2026: 

“La mala, pésima costumbre de deformar la cultura maya, promocionando el Caribe con bodas mayas con chamanes y rituales supuestamente ancestrales confeccionados para el consumo del turista extranjero. Y se repite, sin mayor reflexión, un lenguaje que no pertenece a la cultura maya que dicen representar en la Fitur 2026”.6 

Y este pésame costumbre de deformar a la cultura maya para los intereses turisteros ya se volvió, podemos afirmar, en la única manera que los actuales gobiernos neoliberales de Quintana Roo (en el entendido de que, respecto a la cultura maya, nada ha cambiado en más de 4 décadas, se sigue la vena explotadora y extractivista de la fuerza de mano de obra y el pasado y presente de este pueblo) sostienen con este rico legado que ni intentan comprender, y que en la academia no xcaretizada hemos venido estudiando pero tal vez nos falta más divulgación de todo lo producido sobre esta civilización milenaria, y cuyos trabajos se remontan a los primeros estudiosos de la cultura maya, los frailes, que sembrarían las bases para las enseñanzas modernas confeccionadas por la actual arqueología, la historia y la antropología que se practican en las universidades. Es así que, rascando levemente el necesario libro de fray Diego de Landa, podemos obtener una imagen de los mayas de tiempos de los primeros años (y, por lo tanto, igual prehispánicos), muy alejada de la deformación actual que se observan en las bodas, bautizos y celebraciones ritualeras en el Caribe mexicano, y que estuvieron presentes en la Fitur 2026: 

Que los indios de Yucatán son gente bien dispuesta, altos7, recios y de muchas fuerzas y comúnmente todos estevados…No criaban barbas…Que criaban cabello como las mujeres…Que usan pintarse de colorado el rostro y cuerpo y les parecía muy mal, pero tenían por gran gala. Que su vestido era un listón de una mano de ancho que les servía de bragas y calzas y que se daban con él algunas vueltas por la cintura de manera que uno de los cabos colgaba adelante y el otro detrás, y que estos cabos los hacían sus mujeres con curiosidad y labores de pluma; y que traían mantas largas y cuadradas y las ataban en los hombros; y que traían sandalias de cáñamo o cuero de venado por curtir, seco, y no usaban otros vestidos”.8 

El último maya en la Fitur 2026 se llevó el palmarés de la Xcaretización 

Y eso apenas comenzaba, pero sin plumas, sin plumas, como refiere Landa, pero que en la Fitur 2026 fue lo que sobreabundó, las plumas, el plumerío. Por cierto, en la Fitur 2026, casi todos los alcaldes de Quintana Roo estuvieron presentes, pero el que llamó mucho la atención, no fue la desangelada señora Mary Hernández promoviendo hasta la náusea el despatarrado proyecto extractivista Maya Ka’an y sus comidas supuestamente ancestrales pero que en los pueblos de Yucatán son comidas de todos los días en las comunidades vivas de ese estado, no fue tampoco el alcalde cozumeleño enfundado en ropa térmica michelín, no fueron tampoco el equipo oficialista de alcaldes de Quintana Roo uniformados con la casaca del Cancún-Fitur 2026.  

El que definitivamente marcó el toque entre cómico, tragicómico y que sintetiza esta versión pirata de la cultura maya que enarbola el gobierno actual de Quintana Roo, fue el exótico personaje que trajo el ex presidente municipal de Tulum, Víctor Mas Tah desde su Cenotes Casa Torttuga de Tulum, al llevar a Madrid a “Balam”, “El último maya”, un personaje muy carismático, que desde sus redes sociales ha promovido, sin querer tal vez, la idea errada de la Xcaretización de la cultura maya: la cultura maya, en el teatro tiktokero que Balam nos enseña en sus redes, se ha convertido en una especie de mezcolanza cultural donde se arrejuntan ideas populares del pueblo maya, pero también cierta mística impostada, un desconocimiento garrafal de la historia maya, y una recreación e invención del pasado para los intereses actuales, mundanos, al servicio del turismo, o lo que Víctor Mas Tah igual promueve con sus posteos en su página de Facebook sobre los “héroes mayas” de la Guerra de Castas. Es decir, en lo de la Fitur 2026, la Xcaretización llegó con sus mayas imaginarios y emplumados, y todos los políticos de Quintana Roo que estuvieron presentes en la Fitur 2026 se quisieron tomar una foto con “El Último maya”. En pleno corazón de Madrid, con las letanías extrañas de El Último maya, gobierno y empresarios turísticos de Quintana Roo, demuestran una vez más su compromiso con la deformación de la cultura maya, y la creación de unos mayas imaginarios, desprovistos de historicidad, pero que al humo del copal y de chirimías turisteras, venden o intentan vender un atractivo turístico que pone al pueblo maya en un asunto exótico de la Maya Ka’anidad xcaretizada. 

Mientras en la Fitur 2026, gobierno y empresarios turísticos, haciendo caso omiso, o desconociendo, o valiéndoles flagrantemente las luchas recientes que los jefes mayas han realizado contra Xcaret y la Xcaretización de la cultura maya,9 prostituyen sin empacho y muesca alguna en Madrid la cultura maya; mientras que en Madrid se habla de los mayas y la gastronomía maya y las comunidades mayas para ofertar turísticamente, pero sin los mayas verdaderos (Balam no cuenta, Balam es un actor), me pregunto, ¿harán algo los jefes mayas que han denunciado a Xcaret en los tribunales federales?, ¿fijarán un posicionamiento certero y directo ante este nuevo avatar de la prostitución y deformación de la cultura maya?  Por lo pronto, basta decir que los «morenos» de Quintana Roo contradicen a su «cabecita de algodón» con su concepto de la «Grandeza indígena». En tierras de Quintana Roo, los indios solo sirven para mover la panza a los turistas conquistadores. 

Y mientras si son peras o manzanas, en las comunidades mayas que intenta colonizar Maya Ka’an, si no se controla al crimen organizado (que repta como pulpo en diversas comunidades mayas de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos), su idea de turismo comunitario y “mayakanero” será muy difícil que se concretice.  

Fotografía 5.- El diputado Sanén, uno más de los fans de El Último Maya. 

Posdata: habla un intelectual maya de Carrillo Puerto 

En charla virtual con un amigo e intelectual maya de Felipe Carrillo Puerto,  Basilio Velázquez Chi, promotor cultural y de la gastronomía maya, me hizo estos siguientes apuntes sobre la Xcaretización de la Fitur 2026: 

“Insisten en seguir comercializando a los mayas de taparrabo, para extender los negocios de la élite del turismo xcaretizado en la zona maya y abrir el corazón de la zona maya a los inversionistas turísticos bajo el pretexto del ‘desarrollo’ de los pueblos, esos modelos son para negocios de otros y el uso de los presupuestos para ensalzarse y empalagarse de que lo hacen para bien de las comunidades mayas, de poco sirve si no dignifica primero la vida de nuestros pueblos y usan los presupuestos para construir bases de desarrollo más congruentes con la vida comunitaria maya, y se invierta tangiblemente en emprendimientos locales, no abrir la puerta del territorio a los devoradores turísticos”. 

Y a pregunta expresa mía, sobre dónde quedan las propuestas desde abajo como la que representa mi amigo, este me comentó: 

“Queda excluida, si no aplaudimos la oficialidad no existimos, aunque hacemos mas y mucha gente viene a conocer eso, lo auténtico, lo no turistificado y en realidad mucho más ayudaría no seguir falseando una imagen que no es la propia con tal de traer «turismo», mucha gente respetuosa está viniendo a conocer lo que es real, autentico, lo no turistificado, lo que no está bañado con folklorización…En la Fitur 2026 es de gente de afuera, cuando gente ajena a la cultura promueve sus intereses y usa a la gente maya para cobijarse, aprovechar la necesidad, lo que tenemos de herencia cultural es muy rico, tiene una esencia que solo lo entendemos quienes formamos parte y somos quienes podemos compartirlo con el debido respeto, fuera de esos espectáculos que se buscan vender para aprovechar, hacer negocios e invadir las regiones,  después que ya no le sacan más jugo a Cancún y la Riviera Maya, buscan otras zonas para explotar y devorar”. 

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