Las negociaciones para la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entran en su fase más crítica. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha marcado una ruta ineludible: culminar el proceso en junio de 2026. El enfoque de México es estratégico y busca fortalecer el mecanismo de resolución de controversias para asegurar una esfera de operación igualitaria y simétrica en la región.
La ruta crítica hacia la conclusión del T-MEC
Durante la conferencia presidencial del 15 de enero de 2026, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, compartió una perspectiva optimista sobre el proceso de revisión del T-MEC, asegurando que las negociaciones avanzan “en tiempo y forma”.
Ebrard estimó que, conforme a los plazos establecidos, las discusiones y ajustes del tratado deberán concluir en el mes de junio. Como parte de este proceso, se espera que hacia finales de enero los tres países —México, Estados Unidos y Canadá— entreguen las conclusiones derivadas de las respectivas consultas que se llevaron a cabo con sus sectores productivos.
En el caso específico de México, el secretario detalló los pasos internos:
- En los próximos días, se entregará a la presidenta Claudia Sheinbaum el resultado de la consulta nacional.
- Posteriormente, este documento será remitido al Senado de la República.
Fortalecer el mecanismo de controversias: el objetivo estratégico
Marcelo Ebrard enfatizó que la prioridad fundamental del gobierno de México es la preservación del Tratado. Esto se debe al balance “muy positivo” que ha significado la integración de la región de América del Norte y la mejora en la competitividad global frente a otros polos económicos.
Sin embargo, el punto más relevante y estratégico para el país es el fortalecimiento del mecanismo de resolución de controversias. Ebrard describió este mecanismo como «extraordinariamente importante» porque garantiza una esfera:
- Igualitaria y simétrica entre las tres naciones.
- Clave para reducir la incertidumbre en la operación del tratado.
La agenda mexicana por la reciprocidad
El secretario de Economía puntualizó que la posición mexicana busca que el sistema de solución de controversias siga funcionando y se fortalezca para evitar “decisiones intempestivas que afectan a diferentes industrias”.
Además de la agilidad y la ampliación de ámbitos cubiertos por el mecanismo, el gobierno está planteando que se establezca la reciprocidad o paridad en varias de las áreas, destacando el mecanismo laboral y otras áreas similares.
El Plan México como soporte de la negociación
En este contexto de negociaciones comerciales, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la solidez de la economía nacional, aseverando que “va muy bien”.
La mandataria adelantó que en un par de semanas presentará el balance general del primer año de vigencia del Plan México. Expresó su entusiasmo porque este plan ha tenido un impacto positivo y se espera que atraiga mayores inversiones en sectores clave, como:
- El sector energético (producción de petróleo, gas natural y fuentes renovables de energía).
- La construcción de carreteras.
Advertencias externas y respaldo empresarial
El contexto de la negociación se produce en medio de advertencias claras por parte de analistas externos. La consultora Oxford Economics alertó que las tres naciones “perderán” si se llega a una mala renovación del T-MEC.
A pesar de los desafíos, la presidenta Sheinbaum destacó que el tratado cuenta con un amplio respaldo. Existen notas relacionadas que confirman el apoyo de actores clave en el vecino del norte, señalando que empresarios de Estados Unidos y la IP de EU están a favor de la continuación del T-MEC.









