
Sheinbaum defiende estabilidad laboral tras paro de Stellantis en México
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó un impacto negativo inmediato por la suspensión de operaciones de Stellantis en Saltillo y Toluca. Aseguró que no se perderán empleos y que se trata de un ajuste temporal ante nuevas condiciones del mercado y aranceles de EE. UU.
“No están pensando disminuir empleos”: Sheinbaum lanza mensaje de calma
En su conferencia matutina del viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum fue directa al abordar la noticia que inquietó al sector automotriz mexicano: la suspensión de operaciones de Stellantis en dos de sus plantas.
Según la mandataria, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo un diálogo directo con la empresa. El resultado: no habrá despidos y el paro es meramente temporal.
“Están haciendo una valoración. Lo que nos informaron a través del secretario Ebrard es que no están pensando disminuir empleos ni mucho menos”, afirmó Sheinbaum.
La presidenta explicó que la decisión responde a una caída en la demanda de un modelo eléctrico específico, más allá de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos. El mensaje político fue claro: el gobierno está atento y no permitirá afectaciones laborales sin respuesta.
Aranceles y modelos eléctricos, el telón de fondo
Cambios en la política comercial de EE. UU.
El paro de Stellantis ocurre luego de que el gobierno estadounidense impusiera aranceles del 25% a vehículos importados desde México. La medida presiona a las empresas ensambladoras a reajustar su estrategia comercial, especialmente para los modelos eléctricos, que han perdido incentivos fiscales en territorio norteamericano.
Una decisión estratégica, no un cierre
Stellantis, resultado de la fusión entre Fiat Chrysler y PSA, informó que sus plantas en Saltillo y Toluca suspenderán producción, pero el personal seguirá activo en tareas de mantenimiento y capacitación.
Dos de sus vehículos clave para exportación —RAM2500 y Jeep Compass— estarían bajo revisión estratégica, pero la compañía no contempla, por ahora, un cambio radical en su operación en México.
Un gobierno que busca dar señales de estabilidad
Sheinbaum aprovechó para contrarrestar la narrativa de alarma con datos optimistas: otras automotrices como Volvo y Nissan aumentan su producción en México.
“También Nissan aumenta producción de una de sus líneas. Entonces aún no tiene impacto lo que pudiera tener de impacto, y además esperamos tener mejores condiciones”, dijo la mandataria.
El mensaje político es doble: por un lado, se busca mantener la confianza inversionista; por el otro, se reafirma que el nuevo gobierno está interviniendo con diplomacia y estrategia ante desafíos económicos externos.
¿Cómo afecta esto al panorama económico nacional?
Aunque el paro no representa un cierre definitivo, sí evidencia la fragilidad de algunas cadenas industriales ante tensiones globales. Para México, país altamente dependiente de exportaciones automotrices, cualquier ajuste en plantas de ensamblaje repercute en la percepción de estabilidad económica.
El hecho de que Sheinbaum aborde el tema directamente en su conferencia es reflejo de su interés por marcar una agenda económica que combine cercanía con el sector privado y defensa del empleo.
Mensaje presidencial en clave electoral y económica
La reacción de Sheinbaum no solo buscó calmar al mercado, sino también enviar una señal política: su administración está activa, conectada con las empresas, y comprometida con el empleo. En un año clave de transición política, este tipo de mensajes pueden ser decisivos.
Más allá de la pausa de Stellantis, el verdadero foco está en cómo responde el nuevo gobierno ante los vaivenes del comercio internacional. Y esta vez, la presidenta decidió ponerse al frente del mensaje.