El sarampión es una enfermedad vírica causada por el paramixovirus del género Morbillivirus, altamente contagiosa y que en su fase inicial se confunde fácilmente con una gripe común, presentando fiebre, tos, rinorrea y ojos llorosos. La enfermedad ha reactivado las alertas sanitarias en México, donde hasta febrero de 2026, los conteos oficiales mostraron una disparidad en las cifras de casos, con la Secretaría de Salud (SSA) reportando 2,027 confirmados en lo que va del año, mientras que otros conteos registraron hasta 9,074 casos y 3,730 en estudio.
La prevención más efectiva sigue siendo la vacunación, especialmente en poblaciones vulnerables como los menores de cinco años, que son el grupo de mayor riesgo tanto para el contagio como para el desarrollo de complicaciones mortales.
La reactivación del brote de sarampión y la contabilidad epidemiológica
El resurgimiento del sarampión ha dejado un rastro de mortalidad preocupante en el país. El informe diario de la Secretaría de Salud (SSA) indicó que hasta el lunes 9 de febrero se contabilizaban 28 decesos a causa del brote que inició el año anterior, cifra que subió a 29 tras confirmarse la muerte de un menor de 8 años en Durango.
Un matiz crucial en la gestión epidemiológica de este brote es el registro de muertes. Por ejemplo, en la Ciudad de México se reportó la primera muerte de la capital correspondiente a una bebé de 14 meses cuyo fallecimiento ocurrió en diciembre de 2025, pero que fue incorporado al registro epidemiológico oficial hasta febrero de 2026.
Los estados más afectados por los 2,027 casos confirmados reportados por la SSA en lo que va de 2026 son Chihuahua, Jalisco, Sonora, Durango, Michoacán, Tlaxcala y la Ciudad de México. El grupo poblacional con mayor incidencia son los menores de 1 a 4 años, quienes suman 1,327 casos registrados, seguidos de los menores de 5 a 9 años, con 1,088 casos.
Cómo se manifiesta el sarampión: fase inicial y signos de alarma
El sarampión es una enfermedad transmitida principalmente por vía aérea a través de gotículas respiratorias, y los primeros signos clínicos suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. Es en esta fase inicial cuando la confusión con un resfriado común o gripe es mayor, lo que dificulta la contención.
Según Mayo Clinic y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la evolución de los síntomas ocurre en etapas definidas:
Síntomas prodrómicos (4 a 7 días)
Estos signos preceden a la erupción cutánea y requieren vigilancia:
- Fiebre alta: Puede ser grave, superando los 40 a 41 °C.
- Síntomas respiratorios: Tos persistente, congestión nasal y rinorrea.
- Conjuntivitis: Ojos enrojecidos y llorosos.
- Manchas de Koplik: Pequeñas manchas blancas que se desarrollan dentro de la boca (en la cara interna de las mejillas) y son un signo patognomónico que aparece antes del sarpullido.
La erupción y los signos de alarma
La erupción cutánea o exantema característico se desarrolla entre 3 y 5 días después de que comienzan los síntomas iniciales, o entre 7 y 18 días después de la exposición al virus. Este sarpullido es rojo, comienza en la cara y la parte superior del cuello, y se extiende hacia abajo por el resto del cuerpo, alcanzando manos y pies, durando entre 5 y 6 días antes de desaparecer.
La presencia de los siguientes síntomas sugiere una complicación grave y requiere atención médica inmediata:
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
- Fiebre que no cede con el uso de antipiréticos.
- Signos de deterioro neurológico: confusión, somnolencia extrema o convulsiones.
- Deshidratación.
- Empeoramiento de los síntomas después de una aparente mejoría.
Mecanismos de contagio y poblaciones de alto riesgo
El virus se propaga con extraordinaria facilidad; una sola persona infectada tiene la capacidad de contagiar a entre 12 y 16 individuos susceptibles en ambientes cerrados y sin ventilación adecuada. Además de las gotículas respiratorias al toser o estornudar, el contagio se produce por superficies contaminadas si el individuo toca su boca o nariz posteriormente.
La mayoría de las muertes relacionadas con sarampión a nivel global se deben a complicaciones y ocurren en niños menores de cinco años, según la OMS.
Factores de riesgo de contracción y complicaciones severas
- Ser menor de 5 años o adulto mayor de 30 años.
- Padecer inmunodeficiencias o malnutrición (la deficiencia de vitamina A está correlacionada con complicaciones oculares).
- Tener un esquema de vacunación incompleto o no haber sido vacunado.
- Vivir en zonas con infraestructura sanitaria deficiente o bajos ingresos per cápita (donde se registra el 95% de las muertes globales).
Más allá de la erupción: el espectro de complicaciones graves
Las complicaciones del sarampión son la principal causa de mortalidad. Mientras que la neumonía es la complicación más común y la principal causa de muerte asociada a la enfermedad, existen secuelas devastadoras que afectan directamente el sistema nervioso central y otros órganos vitales.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el National Center for Biotechnology Information de Estados Unidos destacan que la enfermedad puede agravarse con:
La estrategia de inmunización y el llamado a la calma
La vacunación representa la herramienta más sólida contra el sarampión. Ante el brote, el Gobierno federal ha intensificado las acciones de inmunización, extendiendo los centros de vacunación a puntos neurálgicos como estaciones del Metro, Metrobús y Cablebús, además de instalar 450 puntos de vacunación y filtros sanitarios en escuelas del Estado de México.
Los esquemas de vacunación clave incluyen:
- Bebés y niños: Primera dosis de la vacuna doble o triple viral (generalmente entre los 6 y 12 meses de edad), con un refuerzo subsecuente entre los 15 y 18 meses, siguiendo el calendario oficial.
- Adolescentes y adultos jóvenes: Deben recibirla si no tienen un esquema completo, especialmente si hay planes de viaje internacional o alta exposición a grupos grandes de personas.
Este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum se dirigió a la población para solicitar que se mantenga la “calma” ante la emergencia. La mandataria insistió en que se reforzarán las campañas de vacunación, principalmente entre niñas y niños, y enfatizó la necesidad de que la ciudadanía siga estrictamente la información proporcionada por las autoridades sanitarias.










