La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una alerta epidemiológica sobre sarampión a principios de febrero de 2026, urgiendo a los gobiernos de la región a intensificar las campañas de vacunación ante un repunte de casos sin precedentes. Este aviso es una respuesta directa al incremento de la actividad viral en las Américas, donde los casos adicionales confirmados en las primeras tres semanas de 2026 representan un aumento de 43 veces respecto al mismo periodo del año anterior. México lidera las cifras continentales de nuevos contagios, colocando a Jalisco como el territorio con la mayor tasa de incidencia actual en Latinoamérica.
El repunte ha puesto en riesgo el estatus de eliminación del sarampión en países clave, mientras las autoridades enfrentan una profunda desatención en la inmunización que ha permitido la reactivación de este virus altamente contagioso.
La magnitud del brote regional: Un aumento de 43 veces
La alerta de la OPS se basa en la rápida aceleración del sarampión en el continente. En las primeras tres semanas de 2026, se confirmaron 1,031 casos adicionales en siete países: Bolivia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Guatemala, México y Uruguay. Este registro es 43 veces superior a los 23 casos notificados durante el mismo periodo de 2025.
La distribución inicial de los nuevos casos en Norteamérica es reveladora, aunque las cifras varían ligeramente según el corte temporal. En las primeras tres semanas del año, México reportó 740 casos, mientras que Estados Unidos registró 171 y Canadá 67. Sin embargo, otras fuentes indican que México acumulaba 1,902 contagios en lo que va del año al 5 de febrero de 2026, seguido por Estados Unidos y Canadá, ambos con 67.
El organismo regional ha sido claro respecto a la principal causa del brote: de los casos confirmados con información disponible, el 78% corresponde a personas que no estaban vacunadas. Adicionalmente, el 11% de los casos tenía un antecedente de vacunación desconocido, lo que subraya la debilidad en los esquemas de inmunización de la población.
El desafío mexicano: Acumulado de 8,332 casos y mortalidad
La situación sanitaria en México ha escalado a un nivel crítico a inicios de 2026. Según el corte más reciente de la Secretaría de Salud, al martes 3 de febrero, el acumulado total de contagios en territorio nacional desde el inicio del brote ascendió a 8,332.
La preocupación ya se ha transformado en emergencia tras la confirmación de la primera muerte vinculada al virus en 2026, registrada en el estado de Michoacán. Esta defunción se suma a las 25 muertes reportadas durante 2025, elevando el total de muertes en el periodo del brote a 26.
El virus se mantiene activo en las 32 regiones de la República. Los territorios con mayor incidencia hasta el momento son:
- Chihuahua
- Jalisco (registrando la mayor tasa de incidencia este año en Latinoamérica)
- Chiapas
- Sinaloa
La tasa elevada de Jalisco llega después de los picos que se observaron el año pasado tanto en Chihuahua como en su vecino del norte, Texas. Actualmente, en Estados Unidos, la atención está enfocada en Carolina del Sur para contener la propagación.
Advertencia clínica y fallos de inmunización
Aunque la mayor proporción de casos totales se ha registrado entre adolescentes y adultos jóvenes, el análisis de la OPS advierte que las tasas de incidencia más elevadas se observan en las poblaciones más vulnerables:
- Menores de un año.
- Niños de 1 a 4 años.
- Niños de 5 a 9 años.
Este patrón refuerza la urgencia de completar los esquemas de vacunación. El sarampión es más infeccioso que el COVID-19, un solo caso puede generar hasta 20 contagios en México si no hay inmunidad.
Checklist de fallos en la cobertura de vacunación
Los datos de la OPS demuestran una falla estructural en la protección poblacional en la región de las Américas:
- Primera dosis (Meta 95%): Solo el 33% de los países y territorios alcanzó la meta del 95% de población vacunada necesaria para prevenir brotes.
- Segunda dosis (Meta 95%): Apenas el 20% de los países logró esa meta con la segunda dosis.
Respuesta de salud pública y contexto de riesgo
Ante la escalada, la OPS ha solicitado una «acción inmediata y coordinada» por parte de todos los países, junto con respuestas rápidas ante brotes para interrumpir la transmisión. El gobierno mexicano ha respondido con la puesta en marcha de una campaña intensiva.
La Jefa de Gobierno de la capital, Clara Brugada, anunció esta semana el lanzamiento de 2,000 nuevos módulos de vacunación. La estrategia incluye instalar puntos en lugares de alto tráfico como aeropuertos, estaciones de autobuses y afueras de centros sanitarios. El enfermero Alexis Curiel, junto a su asistente, ejemplificó el esfuerzo al vacunar a una veintena de niños y adultos en una hora en uno de estos módulos improvisados.
Riesgo por la Copa Mundial y contexto geopolítico
El resurgimiento del sarampión ocurre en un contexto geopolítico sensible. Canadá perdió su estatus de país libre de sarampión en noviembre pasado. Estados Unidos y México se encuentran en una posición similar y han solicitado prórrogas para intentar controlar la situación. Esta crisis regional se da además después de que, en enero, la administración de Donald Trump hiciera efectiva la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo bajo cuyo paraguas opera la OPS.
El brote mantiene una tendencia al alza a pocos meses del inicio de la Copa Mundial de Futbol que se celebrará en los tres países norteamericanos. Se prevé un gran movimiento de viajeros internacionales, aumentando el riesgo de diseminación. El Secretario de Salud, David Kershenobich, informó en enero que la OPS está preparando una reunión en abril para decidir si la vacunación será obligatoria para el evento deportivo, aunque las autoridades recomiendan la inmunización desde ahora.
La crisis de sarampión en las Américas no es solo una regresión sanitaria, sino un severo recordatorio de que las deficiencias en las segundas dosis y el movimiento antivacunas tienen consecuencias tangibles y letales, forzando a regiones enteras a operar en modo de emergencia ante una enfermedad que se consideraba controlada. ¿Cómo puede la región recuperar la inmunidad colectiva perdida, especialmente cuando la desconfianza en la salud pública sigue siendo una barrera en la vacunación de la población adolescente y adulta joven?









