Redacción/CARIBE PENINSULAR
MÉRIDA.— Riesgo sanitario elevado enfrenta la Península de Yucatán ante el avance del brote de sarampión en México, advirtió el epidemiólogo Salvador Gómez Carro, al señalar que el control total podría tardar entre uno y dos años y que la condición de “libre de sarampión” del país está en riesgo de perderse en febrero próximo.
“Se va a lograr nuevamente la condición de eliminación, pero va a llevar tiempo, esfuerzo, recursos y organización. Soy optimista en ese sentido para México”, expresó el especialista, investigador nacional Nivel I de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
De acuerdo con los datos expuestos por el experto, en menos de un año el brote se ha extendido a las 32 entidades del país, con 7 mil 131 casos confirmados y 24 defunciones, desde el primer contagio reportado en Chihuahua en febrero de 2025 hasta el caso más reciente notificado en Puebla el 17 de enero de 2026.
Las entidades con mayor incidencia son Chihuahua, Jalisco, Chiapas, Michoacán y Guerrero, según registros de la Secretaría de Salud federal. En el caso de Yucatán, se reportan dos casos confirmados correspondientes a 2025: uno en Valladolid y otro en Izamal, este último detectado el pasado 2 de enero.
Gómez Carro subrayó que la vacunación es la única vía efectiva de prevención, junto con el aislamiento de los pacientes. “Los casos actuales están en investigación. Se trata de buscar que no sea endémica; se está estudiando cada caso de manera exhaustiva para ver quién los infectó y dónde se infectaron”, explicó.
El especialista recordó que México había logrado la eliminación del sarampión en 1995 y que en septiembre de 2016 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) declaró a la región de las Américas como la primera del mundo libre de esta enfermedad. Sin embargo, consideró que la pandemia de Covid-19 provocó una caída en las coberturas de vacunación y desvió prioridades sanitarias, lo que facilitó la reaparición del virus.
Antes de la pandemia, las coberturas de inmunización alcanzaban entre 80 y 95 por ciento, mientras que actualmente existen rezagos en diversas regiones del país. A ello se suma un factor estructural para la región peninsular: “Estamos en un área de riesgo en la Península de Yucatán, porque son estados muy turísticos y con alta presencia de visitantes internacionales”, advirtió.
El propio Gómez Carro recordó como antecedente el brote registrado en 1994, con 17 casos en Yucatán y más de 80 en Cancún, que afectó principalmente a trabajadores de la industria turística. En ese entonces, como epidemiólogo regional de la Dirección Nacional de Epidemiología, documentó contagios en Mérida, Dzemul, Cansahcab, Motul y Cancún, así como un brote posterior de rubéola en Cozumel, donde la tasa de ataque alcanzó cerca del 40 por ciento de la población.









