El 29 de enero de 2026, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió enérgicamente ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado la operación militar del presidente Donald Trump en Venezuela que resultó en el secuestro del mandatario Nicolás Maduro. Rubio argumentó que la incursión, realizada el 3 de enero, eliminó una gran amenaza a la seguridad nacional estadounidense en el hemisferio occidental. Como resultado directo de la acción, el funcionario aseguró que Estados Unidos está «más seguro y protegido».
La comparecencia se centró en justificar esta acción sin precedentes, pero también abordó el enfoque de Washington hacia otros frentes geopolíticos, incluyendo Groenlandia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Irán y China. La política exterior de la administración Trump, a menudo caracterizada por una retórica belicosa y la exigencia para tomar el control de Groenlandia, sigue generando lecturas marcadamente diferentes entre republicanos y demócratas del comité.
La amenaza de los «tres oponentes» y la advertencia militar revocada
Al defender la necesidad de la operación, Marco Rubio explicó el riesgo estratégico que representaba Venezuela para Washington. Detalló que «tres de nuestros principales oponentes en el mundo operaban desde nuestro hemisferio, en Venezuela,» en referencia directa a Irán, Rusia y China.
Además de la presencia de potencias rivales, Rubio señaló que la supuesta cooperación de Caracas con narcotraficantes estaba afectando gravemente tanto a la región como a Estados Unidos. Subrayó que, tras el cambio de régimen, el gobierno trabajaría con las autoridades interinas para estabilizar el país sudamericano y que los dirigentes actuales pronto comenzarían a ver beneficios de esa cooperación.
La promesa de no más acciones bélicas
A pesar de la defensa inicial de la operación militar, el ex senador de Florida se retractó públicamente de los comentarios preparados para la audiencia que indicaban que Washington no titubearía en tomar más acciones si los nuevos líderes venezolanos no aceptaban completamente las exigencias de Trump.
Rubio fue explícito al calmar las preocupaciones sobre una intervención futura: “Puedo decirles ahora mismo con total certeza que no estamos preparados para ello, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”. Advirtió que una nueva acción militar «requeriría el surgimiento de una amenaza inminente del tipo que no anticipamos en este momento».
El mecanismo de control económico pos-Maduro
Uno de los puntos clave expuestos por el secretario de Estado fue el sistema diseñado para gestionar la riqueza petrolera de Venezuela, asegurando el control y la fiscalización por parte de Estados Unidos.
Rubio indicó que a Venezuela se le permitirá pronto vender petróleo que actualmente está sujeto a sanciones. Sin embargo, los ingresos de esas ventas no serán de libre disposición. Este dinero se destinará exclusivamente a pagar servicios gubernamentales básicos, como la policía y la atención médica.
El dinero se depositará en una cuenta controlada por el Tesoro de Estados Unidos. Washington liberará estos fondos únicamente después de aprobar los presupuestos mensuales presentados por las autoridades venezolanas interinas.
Los pactos rotos por Maduro
Durante la sesión de preguntas, Rubio justificó la necesidad del secuestro de Maduro al revelar que se habían realizado “múltiples intentos para que Maduro se fuera voluntariamente y evitar todo esto, porque entendíamos que él era un impedimento para el progreso.” Sentenció que “No se podía llegar a un acuerdo. Este tipo ha hecho múltiples pactos. Los ha roto todos.”
Advertencia de estabilidad: la lealtad de Delcy Rodríguez
A pesar del optimismo oficial, informes recientes de inteligencia estadounidense han puesto en duda la alineación completa de las nuevas autoridades con la estrategia de Washington.
Cuatro personas familiarizadas con los reportes advirtieron que existe escepticismo sobre si Delcy Rodríguez está totalmente dispuesta a cortar formalmente los lazos con los «aliados internacionales» de Caracas, incluyendo a Irán, China y Rusia.
Aunque los funcionarios estadounidenses han manifestado públicamente su deseo de que Rodríguez rompa estas relaciones, expulsando a diplomáticos y asesores de esos países, la funcionaria aún no ha anunciado tal decisión. Es relevante señalar que representantes de esas tres naciones asistieron a su ceremonia de juramentación.
Perspectiva sobre Cuba y el cambio de régimen
En cuanto a la política hacia Cuba, Rubio señaló que el presidente Trump respalda el cambio de régimen en la isla, aunque evitó comprometerse a que la administración federal instigara directamente la salida del gobierno autocrático. El secretario de Estado sentenció que: “No hay duda de que sería de gran beneficio para Estados Unidos si Cuba ya no estuviera gobernada por un régimen autocrático.”
La comparecencia de Marco Rubio evidenció la transición de una política de presión máxima a una de control estructurado. El anuncio de que Estados Unidos será el guardián de los ingresos petroleros venezolanos mediante la cuenta del Tesoro establece una nueva dinámica de soberanía condicionada. El verdadero desafío, sin embargo, reside en la capacidad de Washington para manejar las tensiones geopolíticas internas con las nuevas autoridades venezolanas, especialmente si Delcy Rodríguez se niega a honrar la exigencia de romper con Irán, Rusia y China, lo que podría desestabilizar la paz lograda con la incursión.









