RIESGO SANITARIO: Escasez de sangre abre puerta al comercio clandestino

Alejandro Peza/CARIBE PENINSULAR

CHETUMAL.- La grave escasez de sangre que enfrenta el Banco de Sangre de Chetumal ha comenzado a generar un preocupante comercio irregular de hemoderivados, situación que pone en riesgo tanto a pacientes como a donadores y que contraviene de manera directa lo establecido en la Ley General de Salud de México.

De acuerdo con testimonios recabados entre familiares de pacientes y personal del sector salud, ante la falta de unidades sanguíneas suficientes para atender cirugías, tratamientos oncológicos y emergencias médicas, han surgido intermediarios que ofrecen “conseguir donadores” a cambio de dinero, aprovechándose de la desesperación de quienes requieren transfusiones de manera urgente.

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Un dato importante es que la Ley General de Salud, en sus disposiciones sobre servicios de sangre, establece de manera explícita que la donación debe ser altruista, voluntaria y no remunerada, y prohíbe cualquier forma de comercio, pago o beneficio económico relacionado con la obtención de sangre y sus componentes. Sin embargo, la crisis actual ha abierto la puerta a un mercado clandestino que opera al margen de la ley y sin supervisión sanitaria.

Familiares de pacientes hospitalizados han señalado que, ante la imposibilidad de conseguir donadores voluntarios, se ven obligados a pagar sumas que oscilan entre los 1,500 y 3,000 pesos por persona, dinero que supuestamente cubre “traslados” o “compensaciones”, aunque en la práctica representa una venta encubierta de sangre.

Esta situación resulta especialmente grave para personas de escasos recursos, quienes no pueden costear estos pagos y quedan en riesgo de no recibir atención médica oportuna.

Especialistas en salud advierten que el comercio irregular de sangre no solo es un delito, sino también un riesgo sanitario, ya que los donadores que participan por dinero pueden ocultar información relevante sobre su estado de salud con tal de recibir el pago, lo que incrementa el peligro de transmisión de enfermedades y compromete la seguridad de las transfusiones.

La falta de campañas permanentes de donación voluntaria, así como la limitada capacidad operativa del Banco de Sangre de Chetumal, han sido señaladas como factores que agravan el problema. A ello se suma la alta demanda de hemoderivados para pacientes con cáncer, personas accidentadas y mujeres con complicaciones obstétricas, quienes dependen directamente de la disponibilidad de sangre segura y suficiente.

Organizaciones civiles y personal médico han hecho un llamado urgente a las autoridades de salud estatales y federales para reforzar las estrategias de donación altruista, incrementar la vigilancia para frenar el comercio ilegal y garantizar que el derecho a la salud no quede condicionado a la capacidad económica de las familias.

Mientras no se atienda de fondo la escasez de sangre en Chetumal, el riesgo es que estas prácticas irregulares continúen expandiéndose, normalizando un mercado prohibido por la ley y dejando en evidencia una crisis que afecta directamente a los pacientes más vulnerables del sur de Quintana Roo.

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