
Mario Marín vuelve al Altiplano: la justicia se reactiva en el caso Lydia Cacho
“No nos van a doblegar”, dijo Lydia Cacho tras conocer que su agresor, el exgobernador Mario Marín, regresa al penal de máxima seguridad del Altiplano. La decisión reaviva uno de los casos de impunidad más emblemáticos del México contemporáneo, con ecos que resuenan desde Cancún hasta la Ciudad de México.
El caso que nunca cerró: tortura, impunidad y un largo camino judicial
La historia detrás del “Góber precioso”
El nombre de Mario Marín Torres se inscribió para siempre en la memoria política y judicial de México en 2005, cuando se difundió un audio que lo exhibía coordinando con el empresario Kamel Nacif la detención arbitraria y tortura de la periodista Lydia Cacho, autora del libro Los demonios del Edén.
La obra revelaba redes de trata y pedofilia vinculadas a figuras del poder económico y político, muchas con operaciones en el Caribe Mexicano.
Desde Cancún, donde fue detenida de manera ilegal, Lydia Cacho vivió una odisea judicial que derivó en una denuncia por tortura que, pese a su gravedad, tardó más de 15 años en traducirse en consecuencias legales reales para el exgobernador priista.
De la detención tardía a la prisión domiciliaria
Marín fue detenido en febrero de 2021 en Acapulco y recluido inicialmente en el penal del Altiplano. Sin embargo, en agosto de 2023, una jueza de Quintana Roo le otorgó prisión domiciliaria alegando razones de salud y dilación procesal, lo que provocó una ola de críticas en redes sociales, medios y organizaciones de derechos humanos.
“Había un claro mensaje de impunidad”, denunció en su momento la defensa de Lydia Cacho.
La revocación de la prisión domiciliaria: contexto y argumentos
¿Por qué se revoca la medida?
El Tribunal de Circuito que revisó la apelación de la FGR y de la víctima determinó que existe un “riesgo de fuga” por parte del exgobernador, además de que su libertad domiciliaria representa un “peligro para la periodista”, quien ha sido víctima de múltiples amenazas y atentados incluso años después del evento original.
Según la abogada de Lydia Cacho, el juez consideró además que la falta de sentencia no puede justificar la laxitud procesal: “No se puede premiar con impunidad al imputado cuando el rezago lo genera el propio sistema”.
El papel de la FGR y de los jueces en Quintana Roo
La resolución que en su momento otorgó la prisión domiciliaria fue emitida por la jueza Angélica Carmen Ortuño Suárez, del Segundo Distrito con sede en Quintana Roo. Aunque la decisión se ajustaba a criterios legales por la temporalidad del proceso, fue vista como una afrenta por colectivos feministas y por la comunidad periodística.
El Altiplano: prisión de alta seguridad para crímenes de alto perfil
El regreso al penal más resguardado de México
La tarde del miércoles, elementos de la Guardia Nacional trasladaron al exmandatario poblano desde su domicilio al Centro Federal de Readaptación Social número 1 “Altiplano”, donde volverá a estar recluido en condiciones de máxima seguridad, como otros personajes célebres del crimen organizado y la política.
Este penal, ubicado en Almoloya de Juárez, ha albergado a figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán y es considerado uno de los más seguros del país.
Lydia Cacho: voz persistente en un país que silencia
“Seguiremos dando batalla”
Lydia Cacho ha enfrentado amenazas, atentados, campañas de desprestigio y exilio. Sin embargo, tras conocer la revocación de la medida cautelar, declaró en redes sociales: “Seguiremos dando batalla. No se trata sólo de mí, sino de un país donde la justicia debe dejar de ser selectiva”.
La periodista ha insistido en que su caso no es aislado, sino emblemático. Representa la lucha de miles de mujeres, niñas y periodistas que han sido víctimas de sistemas de complicidad entre el poder político y el económico, muchas veces invisibilizados por la maquinaria mediática.
Contexto local: la raíz del caso está en Cancún
El Caribe Mexicano, escenario de impunidad y resistencia
Fue en Cancún donde Lydia Cacho fue detenida en 2005, tras ser acusada de “difamación” por Kamel Nacif. La policía de Puebla, sin jurisdicción en Quintana Roo, la trasladó violentamente por carretera durante más de 20 horas, sin respetar procedimientos legales y sometiéndola a vejaciones físicas y psicológicas.
Este hecho desató protestas locales, especialmente de colectivos de mujeres, periodistas y defensores de derechos humanos en el estado. La indignación creció cuando se hicieron públicos los audios en los que Marín prometía a Nacif “una madriza” contra la periodista.
La justicia mexicana a prueba: ¿reversión o simulacro?
El largo camino hacia una sentencia
Aunque la revocación de la prisión domiciliaria es una victoria parcial, el proceso judicial contra Mario Marín aún no concluye. El delito por el cual está siendo juzgado es tortura, un crimen grave según el derecho internacional, y las organizaciones esperan que se emita una sentencia firme que envíe un mensaje claro de justicia.
El caso también ha sido analizado por instancias internacionales como la ONU y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que han señalado la falta de protección a periodistas y la impunidad estructural en México.
Perspectiva futura: ¿cambio de época o excepción?
¿Qué implica este fallo para el periodismo en México?
La decisión de revocar la prisión domiciliaria a Mario Marín podría marcar un antes y un después en el tratamiento judicial de los crímenes contra periodistas, especialmente mujeres. No obstante, el escepticismo persiste entre especialistas, pues la mayoría de casos similares no llegan a juicio, y mucho menos a una condena.
La pregunta que se hacen muchas voces desde la sociedad civil es: ¿este acto de justicia es estructural o es la excepción a la regla?
Una victoria simbólica con deudas pendientes
El regreso de Mario Marín al Altiplano representa una victoria judicial para Lydia Cacho y para todas las personas que han exigido justicia desde hace casi dos décadas. Pero el proceso aún está abierto y las heridas siguen frescas.
Desde el Caribe Mexicano, el caso nos recuerda que la justicia tarda, pero puede llegar. Y que cuando una periodista se atreve a nombrar a los poderosos, el país entero debe preguntarse de qué lado está: del silencio o de la verdad.