Quintana Roo está en medio del fuego cruzado del debate interno de Morena sobre la reforma electoral, la cual incluye cambios constitucionales y tiene como uno de sus principales ejes la reducción de las diputaciones de representación proporcional, lo que impacta directamente al PVEM y al PT; hasta hoy, aliados estratégicos y determinantes del partido guinda en el Congreso de la Unión.
El problema es matemático y político: para aprobar reformas constitucionales se requieren 334 votos. Morena tiene 253; el Verde, 62, y el PT, 49. Es decir, Morena necesita forzosamente a ambos partidos para alcanzar la mayoría calificada.
En Ciudad de México, al interior de Morena existen dos posturas bien definidas frente al futuro de las “pluris” y la relación con el PVEM y el PT.
Negociar o cortar
La primera apuesta por un “mal arreglo”: negociar. Los enterados aseguran que como parte de la oferta guinda a sus aliados estarían sobre la mesa algunas gubernaturas. Para el PT: Zacatecas y/o Baja California. Para el PVEM: San Luis Potosí y/o Quintana Roo.
La segunda postura, la de los llamados “duros”, sostiene que no debe haber ninguna negociación con el Verde ni con el PT, a quienes consideran “viven” gracias a Morena.
Los datos alimentan ese discurso. En la elección de diputados federales de 2024 (sin contar plurinominales), los tres partidos fueron en coalición en 260 distritos y compitieron separados en 40. En ninguno de los distritos donde fueron cual por su lado ganó el PVEM o el PT. En cambio, en alianza los del tucán se llevaron 51 distritos y los petistas, 35.
El caso Juanito
Un caso emblemático es el del actual diputado por el 01 Distrito de Quintana Roo, Juan Carrillo, postulado por el PVEM, pero cuya votación provino mayoritariamente de boletas marcadas con el logotipo de Morena.
Por si fuera poco, los sectores más duros dentro de Morena prefieren construir acuerdos con Movimiento Ciudadano y el PRI para sacar adelante la reforma electoral, antes que seguir dependiendo del PVEM y el PT.
Y en medio de ese tablero nacional aparece Quintana Roo.
No es casualidad que las dos principales cartas que hoy se mueven para la gubernatura representen esas dos visiones internas: los moderados se alinean con Eugenio “Gino” Segura y los duros, con Rafael Marín.
Porque no solo está en juego el futuro de las plurinominales: la reforma electoral también terminará definiendo la relación de Morena con PVEM y PT y, claro, de que bando quién será su candidato o candidata en Quintana Roo.









