La iniciativa para reducir la jornada laboral de 40 horas semanales en México está en la mesa, prometiendo un cambio histórico en la Ley Federal del Trabajo. Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum acelera su presentación formal, el debate se profundiza. Expertos advierten sobre los desafíos económicos, mientras que posturas extremas, como la del director ejecutivo Daksh Gupta, defienden trabajar 80 horas a la semana.
El compromiso de Sheinbaum y la ruta crítica de la reforma
El debate sobre la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales se mantiene activo en México. Este cambio se presenta como un avance crucial en la búsqueda de un mejor equilibrio entre la vida personal y laboral, y es considerado el compromiso número 60 del gobierno de Claudia Sheinbaum, asumido el pasado primero de mayo.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) confirmó que la iniciativa será presentada formalmente ante el Congreso de la Unión antes de que termine noviembre de 2025. Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron a El Economista que la presentación específica se espera para el 20 de noviembre de 2025. Tras un exhaustivo proceso de análisis y diálogo, que incluyó foros con especialistas, empresarios y trabajadores, se anticipa que la dependencia encabezada por Marath Bolaños presente la propuesta.
La presidenta Sheinbaum ha insistido en que la propuesta “busca colocar la calidad de vida de los trabajadores en el centro, sin frenar el desarrollo económico del país”. La STPS ha señalado que la meta es que ningún trabajador vea afectado su salario y que se ofrezcan incentivos fiscales a las empresas para facilitar la transición.
La gradualidad: 5 etapas para el cambio en la Ley Federal del Trabajo
Aunque la aprobación definitiva de la reforma podría extenderse, se ha ventilado que podría entrar en vigor en el primer trimestre de 2026. El plan contempla una aplicación gradual que iniciaría en 2026 y concluiría en 2030. De acuerdo con reportes de El Economista, la reducción se realizaría en cinco etapas:
- 46 horas en 2026
- 44 horas en 2027
- 42 horas en 2028
- 41 horas en 2029
- 40 horas en 2030
La propuesta mantiene el consenso general de que la nueva jornada laboral será de cinco días de trabajo por dos de descanso, sin establecer que necesariamente correspondan a sábado y domingo. Se prevé que cada sector tenga cierta flexibilidad para definir sus esquemas, siempre y cuando se respeten los derechos laborales y las condiciones de seguridad social.
Los beneficios sociales y el riesgo del agotamiento laboral
El principal argumento a favor de la reforma es lograr un equilibrio entre vida laboral y personal. Quienes apoyan la reducción sostienen que las largas jornadas afectan la salud, el descanso y la convivencia familiar. Además, organismos laborales internacionales recomiendan semanas de trabajo de entre 35 y 40 horas para favorecer la productividad y el bienestar.
La STPS ha indicado que una jornada más corta podría ayudar a reducir los índices de agotamiento laboral, conocido como burnout, cada vez más frecuentes en México. Datos de la Secretaría del Trabajo revelan que 30 millones de personas trabajan actualmente más de 40 horas por semana en el país.
Estrés y productividad: el reto para los empleados
Un punto poco discutido es el impacto psicológico que podría tener el cambio. Expertos en salud laboral mencionan que, si las metas de producción no se ajustan, los trabajadores podrían sentirse presionados a rendir lo mismo en menos tiempo. Esta situación podría generar estrés, ansiedad y un nuevo tipo de agotamiento. Aunque la intención es mejorar el bienestar, el resultado final dependerá de cómo se implemente la reforma, por lo que se sugiere acompañar los cambios con políticas internas que eviten la sobrecarga.
Retos financieros y logísticos para el sector empresarial
A pesar de los beneficios sociales, especialistas citados por medios como El Financiero y Expansión México advierten que una reducción de horas sin ajustes salariales podría aumentar los costos operativos, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Al reducir las horas de trabajo sin disminuir los sueldos, muchas compañías tendrían que:
- Contratar personal adicional para mantener los niveles de producción.
- Pagar horas extra.
Esto representa un reto considerable para la rentabilidad de las empresas, especialmente en sectores intensivos como la manufactura, el transporte y los servicios. Además, algunos gremios —como salud o atención al cliente— enfrentan dificultades logísticas, ya que requieren cobertura continua. Su adaptación demandará reorganizar turnos o invertir en automatización y tecnología.
La implementación en el Congreso: Tiempos y cabildeo
El proceso legislativo avanza con cautela. La diputada Patricia Mercado, secretaria de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, afirmó que el consenso ya existe, y la discusión se centra en “cómo y con qué tipo de gradualidad se aplicará”. Mercado, de Movimiento Ciudadano, propone dos años de gradualidad, pero existen otras propuestas sobre la mesa.
Legisladores consultados por El Economista comentaron que la decena de iniciativas que existen en la Cámara de Diputados serán desechadas para centrar el análisis, discusión y dictaminación en la propuesta que envíe la presidenta de México al Congreso. Germán de la Garza, socio director de Fisher Phillips, señaló que este es “un paso significativo, ya se logró una alineación entre los actores principales, y lo importante es el contenido normativo para lograr una transición ordenada y exitosa al nuevo modelo laboral”.
Se plantea que la Cámara de Diputados emita su dictamen antes del cierre del periodo y lo turne al Senado, de modo que la discusión pueda continuar en febrero de 2026. No obstante, uno de los puntos más delicados sigue siendo la incorporación del sector primario, donde se busca reconocer únicamente a los trabajadores agrícolas con relación laboral formal. Avanzar con el dictamen en San Lázaro enviaría una señal política importante sobre el compromiso del Ejecutivo y el Legislativo.
El contraste global: La defensa de las jornadas de 80 horas
Mientras México se prepara para trabajar menos, en otras partes del mundo se mantiene una mentalidad opuesta. Un ejemplo es el joven empresario Daksh Gupta, director ejecutivo de la startup de inteligencia artificial Greptile, quien ha causado polémica en medios internacionales al defender jornadas laborales de hasta 80 horas semanales.
“El día de trabajo empieza a las nueve de la mañana y termina a las once de la noche”, afirmó Gupta en entrevista con el medio Infobae. El empresario agregó: “Si no das el 100 %, estás fuera del juego”.
Sus declaraciones fueron criticadas por especialistas en recursos humanos, quienes consideran que jornadas tan largas pueden tener consecuencias graves para la salud mental y la productividad. El propio Gupta reconoció que “no es un modelo sostenible a largo plazo”, aunque lo considera necesario en entornos de alta competencia como el tecnológico.
Recomendaciones para una transición exitosa
Para los trabajadores, es crucial mantenerse informados sobre las fechas de aplicación en su sector, solicitar a sus empleadores claridad en los nuevos horarios y buscar asesoría laboral si detectan incrementos en la carga de trabajo.
Para las empresas, la STPS y especialistas recomiendan:
- Realizar diagnósticos internos sobre la capacidad operativa.
- Evaluar la posibilidad de rotar personal o digitalizar procesos.
- Establecer políticas que aseguren la productividad sin comprometer el bienestar del personal.
La reducción de la jornada laboral promete ser un cambio histórico en México, alineando el país con tendencias globales de bienestar. Sin embargo, su complejidad radica en lograr el equilibrio entre los derechos laborales y la viabilidad económica. Este proceso deberá navegar la tensión entre el modelo que prioriza la eficiencia extrema, representado por figuras como Daksh Gupta, y la necesidad social de un descanso digno.









