Washington ha dado un paso decisivo en la vigilancia fronteriza. Estados Unidos ampliará drásticamente el uso de la tecnología de reconocimiento facial Estados Unidos para rastrear la entrada y salida de extranjeros, una medida informada en un documento gubernamental publicado el pasado viernes 27 de octubre de 2025. Esta política, impulsada por el presidente Donald Trump, busca combatir el fraude en pasaportes y la creciente estancia irregular.
La ampliación biométrica obligatoria entra en vigor
Una nueva normativa, con fecha de entrada en vigor el 26 de diciembre, permitirá a las autoridades fronterizas estadounidenses exigir la fotografía de extranjeros. Esta obligación se aplicará en puntos críticos de acceso y salida, expandiendo significativamente un programa piloto previo. La normativa establece que los extranjeros deberán ser fotografiados en:
- Aeropuertos
- Puertos marítimos
- Pasos fronterizos terrestres
- Cualquier otro punto de salida
Inclusión de datos sensibles y grupos vulnerables
La regulación no se limita únicamente al reconocimiento facial. De acuerdo con la normativa, las autoridades estadounidenses podrán demandar la presentación de otros datos biométricos, como huellas dactilares o ADN.
Además, la nueva norma elimina las exenciones que existían previamente para ciertos grupos demográficos, permitiendo a las autoridades fronterizas utilizar el reconocimiento facial para:
- Niños menores de 14 años.
- Ancianos mayores de 79.
Estas normas fronterizas más estrictas reflejan un esfuerzo más amplio de la administración del presidente republicano Donald Trump, enfocado en tomar medidas enérgicas contra la inmigración ilegal. Aunque el presidente incrementó los recursos destinados a asegurar la frontera entre Estados Unidos y México, también tomó medidas directas para reducir el número de personas que permanecen en el país más tiempo del permitido en sus visados.
Contexto político, antecedentes y riesgos de la tecnología
El creciente uso de los sistemas de reconocimiento facial en los aeropuertos estadounidenses suscitó rápidamente la preocupación de grupos de activistas de defensa de la privacidad, quienes temen extralimitaciones y errores graves en la aplicación de la tecnología.
La justificación de estas medidas de vigilancia se sustenta en datos estadísticos sobre la estancia irregular. El Servicio de Investigación del Congreso calculó en 2023 que alrededor del 42 por ciento de los 11 millones de inmigrantes que se encontraban ilegalmente en Estados Unidos en ese momento permaneció en el país tras el vencimiento de su visado.
Desafíos históricos y sesgos tecnológicos
El Congreso estadounidense aprobó en 1996 una ley que ordenaba la creación de un sistema automatizado de entradas y salidas, reconociendo la necesidad de esta vigilancia. Sin embargo, este mandato histórico nunca se ha aplicado plenamente.
Actualmente, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos ya utiliza el reconocimiento facial en la totalidad de las entradas aéreas comerciales, pero solo lo emplea para registrar las salidas en determinados lugares, según el reglamento oficial. La CBP ha calculado que un sistema biométrico de entrada y salida podrá ser implementado plenamente en todos los aeropuertos comerciales y puertos marítimos, tanto para la entrada como para la salida, en los próximos tres a cinco años.
Un punto de crítica fundamental proviene de un informe de 2024 de la Comisión de Derechos Civiles de Estados Unidos. Este documento señaló que las pruebas realizadas demostraron consistentemente que el reconocimiento facial era significativamente más propenso a identificar erróneamente a personas de raza negra y otros grupos minoritarios.
Cierre Reflexivo: La expansión de la vigilancia biométrica bajo la administración Trump busca cerrar vacíos operativos que permiten la estancia irregular, pero ¿es el costo de esta seguridad la potencial discriminación tecnológica contra minorías y la erosión de los derechos civiles, como advirtió la Comisión de Derechos Civiles en 2024? Washington se encamina hacia un estado de vigilancia fronteriza total, y las implicaciones éticas apenas comienzan a ser analizadas.









