
¿Un nuevo colapso global desde Washington?
Cuando Estados Unidos estornuda, el mundo entero se resfría. Esta vez, no es una frase hecha, sino una advertencia con peso propio: JPMorgan, el banco de inversión más grande del mundo, proyecta un 60% de probabilidad de recesión global para 2025 tras el anuncio de aranceles masivos por parte del gobierno estadounidense.
La pregunta es inevitable: ¿qué significa esto para México y, especialmente, para el Caribe Mexicano?
El nuevo frente económico: aranceles y tensiones globales
JPMorgan y un mensaje claro: “There will be blood”
El informe interno enviado por JPMorgan a sus principales clientes institucionales no dejó espacio para la duda. Bajo el título “There will be blood” (Habrá sangre), el economista jefe Bruce Kasman señaló que los aranceles anunciados por la administración de Donald Trump no solo son una medida fiscal agresiva, sino el catalizador de un posible shock macroeconómico global.
Según Kasman, esta decisión podría traer:
- Una caída en la confianza empresarial
- Interrupciones en cadenas de suministro
- Represalias comerciales internacionales
- Un costo directo estimado en 700 mil millones de dólares para los hogares estadounidenses
El mayor aumento impositivo desde 1968
Los aranceles propuestos, según JPMorgan, representan un incremento impositivo equivalente al 2.4% del PIB de EE.UU., algo que no se veía desde la era de Lyndon B. Johnson y la Revenue Act de 1968.
El impacto no se limita a lo doméstico. La magnitud de esta acción puede desencadenar una espiral de proteccionismo que afecte a las principales economías del mundo.
¿Cómo impacta esto en México y el Caribe?
Vulnerabilidad del modelo exportador
México, con un modelo económico centrado en la exportación de manufacturas hacia EE.UU., es particularmente vulnerable. El 80% de nuestras exportaciones tienen como destino ese país. Yucatán, Quintana Roo y Campeche no son la excepción, aunque sus impactos podrían sentirse de forma diferenciada:
- Quintana Roo: La economía turística depende del flujo internacional y la estabilidad global. Una recesión implicaría menos turistas, menor inversión extranjera y presión sobre el empleo local.
- Yucatán: Exportaciones de alimentos procesados y manufactura ligera sufrirían si se interrumpen las cadenas de suministro o disminuye la demanda estadounidense.
- Campeche: Con su base en hidrocarburos, podría verse afectado por la volatilidad en los precios energéticos, típicos en escenarios de recesión.
Inestabilidad financiera: el factor contagio
La caída de 3 billones de dólares en la capitalización bursátil estadounidense, registrada pocas horas después del anuncio, es un reflejo inmediato del pánico financiero. Los mercados emergentes como México suelen ser los primeros en sufrir la fuga de capitales en contextos de incertidumbre.
El tipo de cambio, las tasas de interés y los flujos de inversión directa ya muestran signos de tensión.
¿Qué dice la historia? Lecciones del pasado
Aranceles y proteccionismo: una fórmula peligrosa
JPMorgan comparó la medida con la ley Smoot-Hawley de 1930, una de las causas que profundizaron la Gran Depresión. Si en aquel entonces las barreras arancelarias redujeron el comercio internacional en más de un 60%, hoy, con una economía global aún más interconectada, el impacto podría ser exponencialmente mayor.
¿Hay margen de maniobra?
Negociación difícil, dependencia estratégica
Aunque la Casa Blanca ha sugerido que los aranceles podrían ser parte de una estrategia de negociación, las limitaciones estructurales son evidentes. El caso de los semiconductores —clave para la industria automotriz y mayormente producidos en Asia— muestra cómo el sistema global no puede modificarse de un plumazo sin provocar dislocaciones severas.
¿Y sí el Caribe Mexicano también se resfría?
El Caribe Mexicano, aunque tradicionalmente más vinculado al turismo que al comercio industrial, no está aislado del ciclo económico global. La volatilidad financiera, la presión sobre el dólar y el encarecimiento del crédito afectan tanto a empresas turísticas como a gobiernos locales.
La recesión ya no es un fantasma lejano, sino una amenaza concreta que exige estrategias de contención desde lo local.