
Durante años, se ha debatido cuándo exactamente una economía entra en recesión. Para México, los datos al cierre de 2024 y el arranque de 2025 no dejan espacio para interpretaciones optimistas: Recesión en México, es decir, el país se encuentra en una contracción económica prolongada, con efectos cada vez más visibles a nivel local y nacional.
¿Qué significa que México está en recesión?
Definiciones económicas y realidades cotidianas
La palabra “recesión” genera controversia, pero tiene un significado operativo para las familias, empresas y gobiernos: menos ingresos, más desempleo, menor inversión y pérdida de bienestar. Técnicamente, implica una caída sostenida del Producto Interno Bruto (PIB) por más de dos trimestres consecutivos.
Según el Buró Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), una recesión implica una disminución significativa en la actividad económica distribuida a lo largo de la economía y que dura más de unos pocos meses. Bajo esa lógica, México cumple con todos los criterios:
- PIB trimestral con caídas consecutivas desde mediados de 2024.
- Consumo privado a la baja (-0.8% anualizado).
- Inversión fija bruta, motor esencial del crecimiento, desplomada (-4%).
- PIB per cápita estancado desde 2018.
El estancamiento del ingreso por habitante
Uno de los datos más reveladores es el del PIB per cápita. Entre 2018 y 2024, prácticamente no creció. Con una población en aumento constante, esto significa que el crecimiento económico ha sido incapaz de traducirse en mejoras reales para la mayoría de los mexicanos.
Los motores de la economía mexicana están apagados
Consumo: el gasto de los hogares cae por primera vez desde la pandemia
El consumo privado, que representa más del 60% del PIB, se contrajo en 2024, afectado por la inflación acumulada, el encarecimiento del crédito y la pérdida de poder adquisitivo.
La caída no es anecdótica. Es estructural. Las encuestas de confianza del consumidor muestran una baja sostenida desde mediados de 2023. Y las ventas minoristas, ajustadas por inflación, siguen sin recuperar niveles prepandemia en varias regiones del país, particularmente en el sur-sureste.
Inversión: incertidumbre e impacto político
La inversión fija bruta, indicador clave para evaluar el rumbo futuro de la economía, cayó 4% anual. Aunque la Inversión Extranjera Directa (IED) se mantuvo relativamente estable, gran parte provino de reinversión de utilidades ya existentes, no de nuevas apuestas en el país.
En el sur del país, donde proyectos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec buscaban detonar inversión privada, el flujo ha sido menor al esperado. Empresarios citan como principales barreras la inseguridad jurídica, los cambios en reglas del juego y la volatilidad política.
Un entorno internacional adverso
Estados Unidos y la tormenta comercial
El contexto internacional ha dejado de ser un salvavidas. Al contrario: la creciente tensión comercial entre Estados Unidos y sus principales socios, incluida México, amenaza con frenar aún más el intercambio regional.
La estrategia de “castigo y perdón” que ha adoptado la Casa Blanca —imponiendo aranceles, presionando negociaciones y luego levantando las sanciones de forma temporal— afecta la estabilidad de las cadenas de valor.
Según la OCDE, la economía mexicana podría caer 1.3% en 2025 y 0.6% en 2026, arrastrada por esta dinámica hostil. Canadá sufrirá menos. Estados Unidos también, aunque su economía tiene amortiguadores más sólidos.
Nearshoring sin condiciones claras
Si bien el fenómeno del nearshoring —el traslado de fábricas desde Asia a América Latina, para estar más cerca del mercado estadounidense— se ha presentado como una oportunidad, su impacto ha sido limitado.
El sureste mexicano, a pesar de su ubicación estratégica, no ha captado inversiones significativas en sectores clave como tecnología, automotriz o manufactura avanzada. El déficit de infraestructura, la intermitencia energética y la inseguridad siguen siendo barreras.
Política monetaria: Banxico cambia de rumbo
El recorte a la tasa y el dilema de fondo
Ante este panorama, el Banco de México tomó una decisión histórica: recortar la tasa de interés, luego de varios años en modo restrictivo para combatir la inflación. La decisión fue unánime, lo que muestra un cambio de enfoque: ya no solo importa la inflación, ahora preocupa más el crecimiento.
“El contexto macroeconómico sugiere que los riesgos están cambiando de dirección. La política monetaria debe adaptarse con responsabilidad”, dijo una fuente del banco central bajo condición de anonimato.
El debate estaba entre un recorte de 25 puntos base y uno de 50. Se optó por el primero, de manera conservadora, aunque deja abierta la puerta a futuras bajas. Esta medida busca alentar el crédito y dinamizar la economía interna, pero sus efectos son graduales y no siempre inmediatos.
El sureste mexicano frente a la recesión
Turismo y megaproyectos en pausa
En el Caribe Mexicano, el turismo sigue siendo el principal motor económico. Sin embargo, los números muestran desaceleración. La llegada de visitantes internacionales cayó ligeramente en el último trimestre de 2024, y el gasto promedio por turista también disminuyó.
Cancún, Tulum y Playa del Carmen han mostrado resiliencia, pero dependen altamente de factores externos como la conectividad aérea, el tipo de cambio y las campañas de promoción. Con la desaparición del Consejo de Promoción Turística y una Secretaría de Turismo con menos recursos, la región enfrenta retos para mantener su competitividad.
El Tren Maya, por su parte, sigue generando empleo temporal, pero no ha detonado aún el desarrollo turístico esperado en sus tramos interiores, como Calakmul, Escárcega o Tenosique.
Comunidades rurales y pérdida de programas
En Chiapas, Campeche y Yucatán, los efectos de la recesión ya se notan en comunidades rurales. La desaparición de programas como el Seguro Popular y el debilitamiento de políticas productivas han dejado vacíos. Organizaciones locales reportan menor acceso a servicios básicos, aumento en el empleo informal y una caída del poder adquisitivo.
¿Qué esperar para lo que resta de 2025?
Escenarios de corto y mediano plazo
México enfrenta un año crítico. La combinación de bajo crecimiento, incertidumbre comercial y tensión política pone en riesgo no solo las metas macroeconómicas, sino también la estabilidad social.
Los analistas coinciden en que el Plan México, impulsado por el Ejecutivo federal para atraer inversiones estratégicas y fortalecer sectores clave, tendrá que demostrar resultados concretos. Si no logra compensar la caída en consumo e inversión, la recesión podría prolongarse hasta 2026.
Elecciones y política fiscal en la mira
Otro factor a considerar es el calendario político. Con elecciones presidenciales en Estados Unidos y en México, las decisiones fiscales, los programas sociales y las reformas estructurales podrían tomar un tono más electoral que estratégico.
La recesión ya está aquí, y su impacto apenas comienza
México no puede seguir negando lo evidente. La recesión no es un escenario hipotético, sino una etapa que ya ha comenzado. El reto ahora es evitar que sus efectos se profundicen.
El país necesita claridad en su estrategia económica, confianza en las instituciones y políticas que promuevan la inversión, sin olvidar a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Solo así se podrá transformar este momento crítico en una oportunidad de reconstrucción.