Parece que en la oposición —en el PAN y en el PRI— empieza a surgir cierta vergüenza por el patético desempeño que han tenido frente al cuatroteísmo caribeño.
Si bien el centro del ridículo está en sus dirigencias estatales, en manos de Reyna Tamayo y Cora Amalia Castillo, otros liderazgos habían optado por mantenerse ajenos, mirar hacia otro lado o simplemente esperar a que se terminara de hundir el barco.
Pero parece que “ya estuvo suave”.
El pronóstico es inobjetable si persiste esta inercia: el PAN y el PRI quedarían reducidos a casi nada, y las pocas pluris que pudieran tocarles terminarían en manos de Reyna y Cora… o de familiares e incondicionales de ambas dirigentes.
A propósito del cumpleaños de los priistas José Luis “El Pelón” González y Candy Ayuso, se reencontraron referentes del PRI, del PAN y hasta del nostálgico PRD.
Ahí estuvieron además Eduardo Martínez Arcila, Jesús Cetina y Eugenia Solís (PAN); Leslie Hendricks (PRI); y Emiliano Ramos (PRD).
Entre los brindis y las risas, por supuesto que también hubo política.
La principal conclusión fue que las actuales dirigencias institucionales no responden a lo que requiere una oposición real para enfrentar el proceso que viene.
A la par, reconocieron el desgaste de la clase política gobernante y la necesidad de construir no solo candidaturas “competitivas”, sino gobernantes.
Otra mea culpa: en todos los partidos hay una crisis de perfiles con visión de gobernanza.
Y finalmente, acordaron seguir con estas reuniones para construir una agenda mínima de gobierno.
Pero las copas no llegaron a tanto: quedó en pausa insistir en una alianza formal PAN-PRI o en un frente amplio.
Por ahora, solo fue una foto… y un amago de dignidad.









