En una de sus tantas “innovaciones”, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador creó las llamadas superdelegaciones, formalmente Delegaciones de Programas para el Desarrollo, que entre otras “novedades” concentraban la representación de varias secretarías federales, empezando por la de Desarrollo Social, que terminó transformándose en la del Bienestar.
Este cargo causó recelo entre los entonces gobernadores de oposición, al suponer que una figura federal quedaría por encima de los mandatarios estatales.
López Obrador designó como delegado en Quintana Roo al tabasqueño Arturo Abreu Marín, afín al hoy titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), Rafael “Rafa” Marín, y quien en ese entonces era la principal figura morenista en la entidad.
Pero Abreu Marín optó por convertir la superdelegación en una oficina de trámite, inhibiendo por completo su promoción política.
En contraste, en otras entidades la superdelegación fue una enorme plataforma política para quienes la encabezaron. Para ubicar un caso cercano: el actual gobernador de Yucatán, Joaquín “Huacho” Mena, fue previamente delegado del Bienestar en esa entidad.
De alguna manera, ante su estilo gris y nimio, Abreu terminó “tapando” el espacio a otros políticos con mayores ambiciones.
Pero todo parece indicar que el ciclo de Arturo Abreu ha concluido y que cederá el espacio a su jefe político, “Rafa” Marín.
Los enterados afirman que Estados Unidos preferiría a alguien más cercano al titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, para ocupar el sitio que deja Rafa Marín, quien —para bien y para mal— mantiene una muy fuerte vinculación con López Obrador.

Pero, al mismo tiempo, Marín, uno de los dos principales aspirantes a la gubernatura, venía —dicen— “pidiendo su limosna”: dejar el cargo para estar en Quintana Roo y poder competir en circunstancias más o menos parejas frente al senador Eugenio Segura, quien lleva meses en intensa promoción política.
Marín dejaría el cargo a finales de mes y ahora sí, a “darle, que es mole de olla”.









